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actualizado Sábado, 2 Enero, 2010


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Tema 19. El Antiguo Régimen
Texto 20. La crisis delAntiguo Régimen
 

 

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TEMAS DE HISTORIA
20. La crisis del Antiguo Régimen

Introducción
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Comenzamos con este tema la Edad contemporanea, en un final del siglo XVIII en el que no solo la nación, invadidad por Francia, afrontaba una situación crítica, sino que la monarquia y el sistema daban sintomas evidentes de agotamiento, y de final de una una era, la del imperio.

 

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Carlos IV, el rey de la crisis

El final del AR se fraguó, como hemos comentado, en la incapacidad reformista de los privilegiados. Pero tuvo su marco temporal en el reinado de Carlos IV. Este reinado (1788-1808) fue un periodo de crisis continua motivada por:

a- fue una etapa de crisis económica. El crecimiento económico de las décadas anteriores se agotó, lo que frustró las expectativas de diversos sectores de la población y agudizó la conflictividad social.
b- cambió el contexto internacional con el desarrollo de la Revolución Francesa. La monarquía española se vio inmersa desde 1793 hasta 1814 en un prolongado ciclo de guerras contra las dos grandes potencias mundiales, Francia y Gran Bretaña. La guerra y sus gastos marcaron negativamente al imperio colonial y a la hacienda, paralizando la política de reformas
c- Pero la crisis fue ante todo política y llegó a afectar al propio prestigio de la monarquía. El momento culminante de este desprestigio y desgobierno, se produciría en 1808, cuando mediante los abyectos Pactos de Bayona, el rey, empleando un sentido muy patrimonial, abdico en beneficio de un rey extranjero: Napoleón


1. INTRODUCCION

La crisis fue, en realidad, y en medio de un proceso internacional liberal, el triunfo de las tesis rupturitas, ante las reformistas, ante los graves problemas del país, y que esencialmente eran:

- Gastos del estado crecientes e ingresos fijos y estabilizados por causa de las exenciones de los ricos, lo que unido al agotamiento de la capacidad de tributaria del Estado llano llevarán a la bancarrota en varias ocasiones.

Disparidad entre la capacidad y posibilidades de la burguesía y el papel político que representaba. La capacidad de la burguesía para generar riqueza, privada y pública, no se correspondía con el limitado papel político y social que desempeñaba. Esta situación la llevó a adoptar posturas muy críticas frente la irracionalidad del sistema, tal como habían puesto de relieve los ilustrados.

Incapacidad nacional de generar recursos materiales e intelectuales para su crecimiento, hecho solo solucionable rompiendo la vinculación de la tierra, y eliminado las trabas al desarrollo educativo, comunicacional y científico.


Manuel de Godoy, el valido de Carlos IV, en la imagen dirigiendo a las tropas
que atacaban Portugal, en la llamada Guerra de las Naranjas


2. EL INICIO DE LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN (1789-1808). EL REINADO DE CARLOS IV

A la muerte de Carlos III en 1788 le sucede su hijo Carlos IV, que se había casado con María Luisa de Parma. Inicialmente mantuvo a los ministros de su padre, caso de Floridablanca, lo que dio un cierto aire de continuidad a esos tiempos.
Sin embargo, pronto (1789) la situación internacional marcaría al gobierno, a través de guerras, crisis agrarias y de subsistencias, los gastos militares y la inflación que generaron, las epidemias, así como por un déficit galopante.
Los males venían también del reinado anterior, en el que las reformas no habían llegado hasta sus últimas consecuencias. Los ministros más reformistas, caso de Olavide, Ensenada, Macanaz, etc., terminaron en prisión o desterrados. Carlos IV heredó instituciones como la Mesta, los señoríos, la Inquisición, los municipios controlados por las oligarquías agrarias, los estamentos: las estructuras, en definitiva, que algunos ministros ilustrados trataron de cambiar o reformar en profundidad sin lograrlo. Todos este conjunto de circunstancias, propias y heredadas, contribuyeron a que el sistema se colocara al borde de la bancarrota.

En estas circunstancias, surgió la figura del ambicioso y manipulador Manuel Godoy, de quien se decía que mantenía relaciones íntimas con la reina (e incluso con el rey). Que manejando hábilmente a estos dos , controlaría el reino a su capricho.
Una de las primeras tareas de Carlos IV fue convocar Cortes para jurar al príncipe Fernando, el futuro Fernando VI, como heredero de la corona. En las sesiones se aprobó una Pragmática Sanción que derogaba la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres. La Pragmática no fue publicada en el diario oficial del reino, requisito absolutamente necesario para que entrara en vigor. Esta omisión traería graves consecuencias al país en 1834.


Napoleon Bonaparte

 

3. LAS CAUSAS ESTRUCTURALES.

3.1. Crisis economica y política

El crecimiento económico comenzó a frenarse en las décadas de los ochenta y noventa. Las causas fueron diversas según las regiones, pero, en general, estaban relacionadas con el carácter extensivo del crecimiento anterior: la caída de los rendimientos al cultivar tierras menos productivas.
A ello se unió el estancamiento demográfico desde la década de los noventa. La pérdida de las cosechas de cereales provocaba crisis de subsistencia, que daban lugar a hambrunas generalizadas que elevaban enormemente la mortalidad. Junto a ellas la gripe y la fiebre amarilla mermaron el potencial demográfico español. La pervivencia del Antiguo Régimen limitaba el alcance de las medidas que podrían solucionar los problemas de las crisis de subsistencia y la caída de la producción agraria. La superación de la crisis económica dependía de la introducción de métodos intensivos capaces de mejorar la producción. Pero ello requería grandes inversiones de capital.
Los cultivadores campesinos carecían de capital suficiente. Los grupos privilegiados, no se plantearon las inversiones productivas, debido a su mentalidad y a que ello no les reportaban beneficios evidentes sobre una propiedad, que por ley no podían perder, loo que limitaba también su liquidez. Así, la estructura social del Antiguo Régimen condicionaba las posibles soluciones a la crisis.

3.2. La crisis fiscal de la monarquía absoluta

Las guerras tuvieron un elevado coste económico y provocaron la práctica bancarrota de la hacienda real. Los ministros de Carlos III habían puesto en marcha diversas reformas para aumentar los ingresos, pero todas chocaron con la exención de los privilegiados del pago de los impuestos directos, sobre todo en la Corona de Castilla.
Con las guerras, las deudas crecieron y los ingresos procedentes de América se redujeron. La Corona se vio obligada a recurrir a nuevas medidas fiscales, como el aumento de la presión fiscal, la emisión de títulos de deuda pública o la contratación de empréstitos en el extranjero con cláusulas muy exigentes. Finalmente, en 1798 se recurrió a la desamortización es decir, la venta en pública subasta de parte de las tierras pertenecientes a la Iglesia. Los ingresos de las ventas fueron absorbidos por los gastos de la guerra. Esta medida atacaba directamente uno de los pilares del Antiguo Régimen, y abría la posibilidad de eliminar otros muchos elementos del sistema.
Los problemas de la hacienda no se resolvieron y se convirtieron en un factor determinante en la crisis cada vez más profunda de la monarquía absoluta. La población no podía aportar más recursos, sometida como estaba a una grave crisis económica y de subsistencia. Las únicas vías para aumentar los ingresos eran extender la fiscalidad a todos los privilegiados y promover la venta de propiedad amortizada. Pero esas vías atacaban los fundamentos sociales del Antiguo Régimen.

3.3. La crisis del comercio colonial

Como consecuencia de los conflictos bélicos en que se vio inmersa la monarquía de Carlos IV, el tráfico mercantil con América se redujo drásticamente. Fue muy grave la guerra marítima con Gran Bretaña. La armada británica del almirante Nelson derrotó a la española en 1797 y en 1805, en la batalla de Trafalgar. Los británicos, dueños de los mares, controlaron e interrumpieron el comercio entre España y América y entorpecieron las entradas y salidas del puerto de Cádiz.
A partir de 1796, España perdió el monopolio con América y otros países comerciaron directamente con los territorios americanos.
La crisis del comercio colonial afectó a aquellos sectores que hasta entonces dirigían sus productos agrarios y manufactureros al mercado americano y a los ingresos de la hacienda. Mostró también a los comerciantes criollos los beneficios de acceder al mercado europeo sin la intermediación de la metrópoli. La guerra y la incapacidad de la monarquía contribuyeron, de este modo, a estimular ideas favorables a la emancipación de las colonias.

4 LAS GUERRASY SUS CONSECUENCIAS

Los inicios del reinado de Carlos IV coincidieron con el estallido de la Revolución Francesa, que cuestionaba los fundamentos políticos y sociales del Antiguo Régimen.
Inicialmente, la monarquía cerró las fronteras a la propaganda revolucionaria procedente del país vecino y acentuó la censura contra las críticas que se realizaban desde España a la estructura de poder imperante. Pero tras ello, el gobierno decidió atacar a la Francia Revolucionaria, por defender esta los valores contrarios a su sistema. Y he aquí el gran dilema. ¿Atacar al aliado tradicional, el único país que con garantías podría ayudarnos en nuestra lucha permanente con Inglaterra, o mantener l alianza con un país anticatólico, antimonárquico y anti antiguo régimen, para así mantener un aliado frente a los ingleses?
Tras la ejecución del Luís XVI en 1793, el dilema se resolvió. España se alió con Gran Bretaña y Portugal, pero, a pesar de esto, los ejércitos franceses invadieron zonas vascas y catalanas en 1794. Ante la inhibición política de la monarquía, los municipios organizaron su propia defensa. La Guerra Gran, como se conoce en Cataluña este conflicto, provocó la formación de Juntas de defensa militar por primera vez en la historia de España, organismos populares que serian protagonistas en las guerras liberales del XIX.
La grave situación militar llevó a la firma de la Paz de Basilea en julio de 1795. Por este tratado Francia obtuvo un trato preferente en el comercio colonial, así como la cesión de la parte española de la isla de Santo Domingo. España se convirtió en la práctica en un Estado supeditado a los intereses franceses. Se retornaba al espíritu de los pactos de familia mediante la alianza hispano-francesa. Pero Godoy intento ir más lejos. La emergente Francia revolucionaria aparecía como el socio ideal para el dominio mundial. Así, en 1796, tras la firma del Tratado de San Ildefonso son Francia, España, mas en beneficio del francés, que del suyo propio, se lanza contra su previo aliado y ataca a Inglaterra en 1796. Esta subordinación política llevó al conflicto naval con Gran Bretaña, la primera potencia marítima mundial. Las hostilidades se abrirían en 1797, y tendrían como hecho mas significativo la derrota naval en el Cabo San Vicente. Visto el abismo al que la política de Godoy conducía, el rey, bajo grandes presiones, relevaría del poder a Godoy en 1798. Ya para entonces la guerra empeoraba, España había perdido Trinidad y varias islas del Caribe frente a los ingleses, y el comercio estaba casi paralizado.
La llegada al poder en Francia, en 1800, de Napoleón Bonaparte, y el deseo de este de controlar Europa, reavivan el interés francés por la Península, su imperio y su flota. Pero controlar nuestro país, el corso precisa de un hombre fiel en el gobierno, lo que hace que presione a España para que Godoy recupere su cargo, firmando el Segundo Tratado de San Ildefonso. La guerra se recrudece España sigue los intereses de Francia y la ayuda en su intento de neutralizar a Inglaterra, pero la derrota ante Nelson en Trafalgar da al traste con todos los planes. Desde ese momento, España queda a merced de su aliado y de sus enemigos, a la vez que Francia, que desconfía de un gobierno sin capacidad, y sobre el que pende la sombra de un golpe de estado que podría hacer cambiar su política de alianzas, planea la intervención militar en España para ejercer un control directo. El Motín de El Escorial, que llevaría al trono a Fernando VII, el Tratado de Fontainebleau, que permitirá a Francia introducir su poderoso ejercito en España, o los Tratados de bayona, por los que la familia real se entregaba a Napoleón y le regalaba el trono, son elementos que marcan el final de esta crisis.
Además de las pérdidas demográficas, las consecuencias de este ciclo de guerras continuas fueron básicamente dos: el endeudamiento de la hacienda real y la crisis del comercio colonial.

 

4. LA CRISIS POLíTICA DE LA MONARQUíA

Con ser graves los problemas descritos, lo determinante en la quiebra del Antiguo Régimen fue la crisis política de la monarquía, que hemos ido describiendo y que se prolongaría hasta el siglo siguiente.
Las dificultades interiores y exteriores, y la incapacidad para resolverlas, condujeron a una profunda crítica, que llevó al enfrentamiento de la nación con Godoy, ministro y hombre de confianza de Carlos IV, y finalmente con el propio rey. El descontento procedía de distintos ámbitos sociales y políticos:
. Sectores privilegiados de la Iglesia y de la nobleza eran contrarios a la política de Godoy de fortalecimiento de la voluntad real y de medidas fiscales que cuestionaban los derechos de estos grupos (impuestos, desamortización).
. Algunos escritores y políticos difundían clandestinamente desde España y Francia una literatura cercana a los presupuestos ideológicos de la Revolución Francesa.
• En algunas ciudades y pueblos se produjeron movimientos de oposición al absolutismo que, aunque fallidos, no dejaron de inquietar a las autoridades.
. El malestar popular se tradujo en motines de subsistencia y conflictos agrarios contra el pago de derechos señoriales, que jalonaron los años finadles del siglo XVIII y primera década del XIX.
La monarquía comenzó el siglo XIX inmerso en un proceso de pérdida de credibilidad y de crisis de legitimidad. Derrotada en las guerras, era incapaz de garantizar la defensa del territorio. Sin los caudales de América, se cerraba toda posibilidad de reforma. En este contexto de crisis se impuso entre los sectores privilegiados la idea de que la solución a todos los problemas era la eliminación de Godoy, la abdicación de Carlos IV y la entronización de su hijo Fernando. Se produjo, así, una conspiración palaciega en 1807, que fracasó, y en marzo de 1808 triunfó el motín de Aranjuez. Godoy fue encarcelado y Carlos IV fue obligado a renunciar a la Corona a favor del príncipe Fernando.
Al mismo tiempo, España, sometida a las injerencias de Napoleón, firmaba el Tratado de Fontainebleau (1807), que preveía el reparto de Portugal, aliado de Gran Bretaña, y autorizaba la entrada de los ejércitos napoleónicos en España.

 

 

 

 

 



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