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TEMAS DE HISTORIA
21. La Guerra de Independencia (1808-1813)

Introducción
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Primer tema con textos obligatorios. Afrontamos el tp1 y b6 en el momento en que nace el liberalismo español. Más que los aspectos militares es vital que comprendas adecuadamente los políticos.

 

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Asi reflejaria Goya la lucha del pueblo contra la caballeria mameluca de Napoleon,
Madrid, 3 de mayo de 1808

1.La Guerra de la independencia.

Como hemos visto en el tema anterior, el Antiguo Régimen, había entrado desde el reinado de Carlos III en una profunda crisis en la que se mezclaban elementos estructurales (parálisis del mercado de tierras, privilegios, crisis fiscal, endeudamiento.), y circunstancias coyunturales asociadas a la debilidad del rey Carlos IV, a la sazón , el que viviría la crisis.
Sucintamente, Carlos IV se había abandonado a los dictados de su favorito Manuel de Godoy, que con una política errática y poco consistente en materia fiscal y de desamortización, se había ganado la enemistad de los privilegiados, a la postre los sustentadores del Antiguo Régimen, con lo que el gobierno se quedaba apenas con apoyo social. El estallido de la revolución Francesa coloco a España en la tesitura de apoyar a su revolucionario aliado o enfrentarse a él, con lo que quedaba sola en la disputa mundial contra Inglaterra. La Guerra contra Francia fue la decisión, formando parte España de una coalición internacional absolutista. El conflicto fue un desastre, y España tras rendirse a los revolucionarios (Paz de Basilea) se unió a estos (Tratado de San Ildefonso), con lo que Europa quedaba dividida en dos bloques, España y Francia (dos países muy heterogéneos) contra el resto. El inevitable choque contra Inglaterra se saldaría con la derrota del cabo San Vicente, que en España fue entendida como signo del mal gobierno, del error de las alianzas y del presagio de un desastre naval que nos dejaría sin flota y, por tanto sin imperio. Lo peor es que la alianza con Francia facilitaba la influencia revolucionaria de este país, que calaba en capas de la población urbana que venían demandando, desde hacia tiempo, una apertura que acabase con privilegios y el atraso económico. La llegada al poder de Napoleón y sus sueños de grandeza solo empeoro las cosas. El Emperador de los franceses ambicionaba dominar Europa, colocarla bajo dominio francés y extender los ideales revolucionarios, y precisaba para ello la flota y el imperio español. La Guerra volvió y España perdió su horizonte americano en Trafalgar. Tras el desastre, el príncipe heredero destrono a su padre y aparto a Godoy del poder en el Motín de Aranjuez. Perdida la flota, la única posibilidad que le quedaba a Napoleón era el bloqueo Continental, el ahogamiento económico de Inglaterra, para lo que debía evitar que cualquier país comerciara con los británicos. Pero el cambio de monarca en España, creaba dudas sobre la fiabilidad de su alianza. Temiendo que España bajo el dominio de Fernando VII cambiase de bando idea un plan para controlar el país. Consigue que el gobierno permita introducir sus tropas en España, so pretexto de que se dirigen a Portugal, país amigo y aliado de Inglaterra (Tratado de Fontainebleau) y la renuncia de los reyes, al intermediar en sus disputas familiares y aprovechando su debilidad (Pactos de Bayona). Así, sin reyes y con su ejército dentro, se hará con el país colocando a su mando a su hermano José I. La negativa popular a aceptar esta situación desatará la Guerra de la Independencia.


El general Palafox, uno de los heroes de la Guerra

 

2.El primer liberalismo

Uno de los aspectos más importantes de la guerra que se iniciaba se encuentra en el hecho de facilitar un cambio de régimen, sustituyendo el señorial por un régimen liberal no democrático, que quedaría implantado en España en la primera parte del nuevo siglo
El conflicto modifico las bases de la sociedad estamental y el sistema político, es la revolución liberal
La guerra de la Independencia entre 1808 y 1814 contra Napoleón fue escenario de ensayos políticos diversos, que buscaban solucionar el vacío de poder creada en 1808, tras el motín de Aranjuez y la salida a Bayona de la familia real.
En síntesis debes tener en cuenta que el régimen naciente se sostendría en varios pilares:

-Desaparición de estamentos, privilegios y régimen señorial
-aparición de un sistema legal de igualdad y derechos políticos reconocidos a los ciudadanos (la nación, no el pueblo)
-un régimen monárquico constitucional, esto es una monarquía limitada
-división de poderes, con toma de importancia de las cortes
-régimen constitucional, con una ley escrita, suprema e igual que evitara los abusos y la interpretación personal de la ley
-voto y participación de la población a través de partidos políticos
-aparición de los primeros signos de capitalismo
-desarrollo urbano e industrial
-pero con eso y con todo, es un régimen burgués, hecho a su medida e intereses

3. El desarrollo de la Guerra


La abdicación de Carlos IV en marzo de 1808 y la ocupación francesa del territorio dieron comienzo a la guerra de la Independencia (1808-1814), en cuyo marco se transformarían las viejas estructuras políticas y sociales que habían dado forma a la monarquía absoluta.


Bailen, primera gran batalla ganada por los españoles.
En la obra, la rendición del general Dupont, al general Castaños


3.1. El estallido de la guerra

En 1808, Napoleón era el verdadero dueño de Europa en aquel momento, escapando de su poder Inglaterra, y Rusia, aunque esta actuaba como aliada. El destronado Carlos IV (1788-1808) Y el nuevo rey, Fernando VII (1814-1833), esperaban contar con su apoyo. Sin embargo, Napoleón obligó a una sucesión de abdicaciones y eligió a su hermano José como rey de España, quien reinó con el nombre de José I (1808-1813). Sin embargo sus planes fracasaron por la negativa de la población a permitir la perdida de la independencia como nación. Sabida la salida de los reyes, y la entrada del ejército del general francés Murat, el pueblo de Madrid dirigido por mandos intermedios como los oficiales Daoiz, Velarde y Ruiz, se enfrento a los franceses el 2 y 3 de mayo de 1808. El levantamiento popular fue un fracaso bañado en sangre, pero el ejemplo se extendió como la pólvora y toda España se levanto contra el francés, que no pudo en esos primeros meses controlar plazas tan importantes como Gerona o Zaragoza, en sus linead se transporte, bien defendidas.


El duque de Wellington, jefe del ejercito expedicionario ingles

3.2. La formación de Juntas

El ejército y las instituciones del país asistieron pasivamente a la represión francesa contra los patriotas. Así, se creó una situación de gran desconfianza y de vacío de poder que obligo a los sublevados a crear su propia estructura de mando: las Juntas locales y regionales, que en septiembre de 1808 se reunieron en la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino.
Las Juntas surgieron al margen de las autoridades tradicionales y asumieron la autoridad en nombre del pueblo, que por primera vez se convertía en protagonista de la acción política.
Las Juntas eran organismos políticos espontáneos que asumieron el poder en su ámbito territorial, al margen de la legalidad establecida. Su programa político inicial consistió en la negación de las abdicaciones de Bayona, organizar la resistencia militar y asumir el poder sin limitaciones.
Las Juntas no tenían un carácter popular en todos los lugares. En muchas partes estaban formadas por nobles, oligarquías locales y grupos mercantiles. Políticamente, sus individuos también eran heterogéneos. Había desde partidarios del Antiguo Régimen hasta liberales. Sin embargo, todos tenían en común la oposición a los franceses y la defensa de la independencia de España y de la monarquía de Fernando VII.

 

3.3. Las fases

La guerra de la Independencia fue por una parte un conflicto civil interno entre los afrancesados, partidarios de José 1, y los llamados «patriotas». Por otra, fue también un conflicto internacional entre las dos grandes potencias, Francia y Gran Bretaña, ahora aliada de España, que dirimían en la Península su lucha por la hegemonía mundial.
Los acontecimientos militares se sucedieron en tres fases:

• En la primera, hasta finales de 1808, la sublevación popular se transformó en guerra abierta, con episodios victoriosos como la derrota francesa en Bailen y la resistencia tomó la forma de sitio, como ocurrió en Gerona y Zaragoza.
• La segunda, desde finales de 1808 hasta 1812, se caracterizó por la hegemonía militar francesa y por la actuación de la guerrilla, tras la llegada de refuerzos
• La última fase, entre 1812 y 1813, se definió por la pérdida de posiciones de las tropas francesas, embarcadas también en la campaña de Rusia, y el avance militar español, con la cobertura del ejercito ingles de Wellington y de la flota británica

La guerra termino por el Tratado de Valençay de 1813, por el que Napoleón reconoció a Fernando VII como rey de España. Sin embargo las tropas francesas no abandonaron Cataluña hasta 1814.
El mayor problema militar de Napoleón en España fue enfrentarse a las guerrillas, para lo que sus tropas no estaban preparadas. Las guerrillas eran pequeñas partidas, conocedoras del terreno, que hostigaban constantemente a los franceses y amenazaban sus líneas de comunicación. Formadas de manera más o menos espontánea por la población civil, rompían los esquemas militares. Desde el punto de vista político, los guerrilleros no eran uniformes: los hubo liberales, como El Empecinado o Espoz y Mina, y los hubo absolutistas, como el cura Merino.


Batalla de los Arapiles, victoria anglo-española que dio fin a la guerra


4. Jose I y el Estatuto de Bayona


Durante la contienda España vivió bajo la locura de dos gobiernos. La continuidad y la legitimidad de José I como rey de España dependían del éxito de la guerra y de las posibilidades de encontrar apoyos sociales mediante la oferta de un proyecto de cambio de la vieja monarquía absoluta. Ese proyecto se plasmó en la Carta Otorgada de Bayona de 1080.
El Estatuto de Bayona fue un documentos de caracteres similares a una constitución (no es igualitaria, no era suprema, pues se anteponía a ella la voluntad real, y no emanaba de la voluntad popular, sino de la del rey francés), y se puede considerar el primer precedente de nuestra historia constitucional
El documento era el resultado de la mezcla del reformismo del siglo XVIII y el sistema napoleónico francés:

• Establecía una monarquía autoritaria, con amplísima capacidad legislativa.
• Fijaba un poder legislativo, muy limitado, dividido en dos cámaras, Senado y Cortes. La composición de las Cortes respetaba la estructura estamental: nobleza, clero y «pueblo» elegían a sus representantes mediante un sufragio muy restrictivo.
• Formulaba una serie de reformas socioeconómicas que se implantarían lentamente. Preveía la supresión de determinados privilegios; la prohibición de amortizar nuevas tierras; una limitada venta de las tierras de la Iglesia; la libertad de industria y de comercio; la igualdad impositiva y la declaración de ciertos derechos individuales.

Era un proyecto reformista, que pretendía desmantelar gradualmente, y no de forma revolucionaria, el Antiguo Régimen. Aunque finalmente fracasó, al ser derrotado en la guerra, su influencia es grande, incluso por obligar a los resistentes a dar pasos para la reforma política del país


El rey Jose I Bonaparte

5. Los afrancesados

El régimen de José I dependía de la colaboración de las elites del Antiguo Régimen. Sin embargo, esa colaboración no fue mayoritaria y sólo le apoyaron los afrancesados. Aun siendo una minoría, representaron una parte muy cualificada del sector político, social y culturalmente dirigente.
Los que colaboraron lo hicieron por diversos motivos. Algunos lo hicieron por razones ideológicas. Algunos opinaban que el cambio dinástico permitiría abordar las transformaciones políticas, sociales y culturales que la sociedad española necesitaba urgentemente. Esa transformación, sin embargo, no debía pasar por la revolución, y la mejor manera de evitar las convulsiones políticas era asentar un régimen fuerte. Otros tendieron a colaborar al considerar que la guerra estaba perdida de antemano y pese a ello había que mantener en las zonas ocupadas una administración al frente de la cual hubiera españoles. Junto a ello el oportunismo y la ambición se presento, pero en menor medida.
En 1814, con la derrota napoleónica, los afrancesados se encaminaron al exilio, pediendo el país un capital humano de gran importancia. Sin embargo, su influencia intelectual y política para los liberales fue importante.

6. Las Cortes de Cadiz


En 1809, la Junta Suprema Central, abrumada por la grave situación militar, y el Consejo de Regencia, convocan Cortes Generales y Extraordinarias del reino como única salida al vacío de poder, a la situación política extraordinaria que se vivía, a la erosión desde abajo del Antiguo Régimen que muchos pueblos estaban protagonizando al dejar de pagar los derechos señoriales y, también, como respuesta al proyecto reformista de los afrancesados.
Pero muchos diputados no llegaron, incapaces de cruzar las lineas enemigas, lo que llevo a que las cortes se formaran por suplentes, muchos de Cadiz y su entorno, y por tanto burgueses y liberales en una importante proporción. Otra parte serian diputados eclesiásticos y funcionarios, incluyendo militares, mientras que los representantes de las colonias americanas estuvieron escasamente representados, ante la falta de poder naval de España.
La opinión pública y la Junta Central se encontraban divididas respecto a la composición de las Cortes y sus facultades.

• Unos pensaban en unas Cortes estamentales, que reafirmaran el pacto entre el rey y el reino.
• Otros creían que la nación, a través de diputados elegidos entre todos los vecinos sin distinción estamental, tenía el poder de decisión en la asamblea única que debía reunirse. El debate se saldó con el triunfo de esta opción, que anunciaba ya lo que iba a ser el primer liberalismo.

Las Cortes Generales y Extraordinarias del reino se reunieron en Cádiz, única zona no ocupada por los franceses, en septiembre de 1810. No se dedicaron, como querían algunos, a sistematizar las leyes dispersas de la monarquía absoluta sino que crearon un nuevo orden político y jurídico, el liberal, que marcó la historia del siglo XIX. Lo hicieron, además, proclamando el principio fundamental que definiría el primer liberalismo, la soberanía nacional. Es decir, se afirmó que la única fuente de autoridad y legitimidad era la nación, y no el rey. En esta afirmación descansa el carácter profundamente revolucionario del primer liberalismo español, y en el deseo d retomar la tradición medieval española, que hacia descansar el poder en el rey (desaparecido) y las cortes
La legislación de las Cortes de Cádiz (1810-1813) respondió a tres objetivos básicos:

• Elaborar una constitución como eje de un nuevo régimen político.
• Promover una serie de reformas de carácter socioeconómico que liberaran las ataduras del Antiguo Régimen.
• D
irigir la defensa nacional frente al invasor, coordinando esfuerzos con las potencias aliadas

 

7. La Constitución de 1812

La Constitución de 1812 ha sido una de las más radicales de la historia de España, lo que la convirtió en un mito para el liberalismo democrático. Su radicalidad se expresa en principios como los siguientes:

• La soberanía nacional, que suponía el fin de la monarquía absoluta.
• La limitación extrema del poder de la monarquía.
• El reconocimiento de la igualdad jurídica de los ciudadanos varones, con la desaparición de los privilegios
• La monarquía constitucional, fundada en la división de poderes, con un poder legislativo de cámara única con amplias facultades.
• El reconocimiento de un sistema participativo basado en el sufragio indirecto prácticamente universal masculino (vecinos mayores de 25 años) para elegir los ayuntamientos, las diputaciones provinciales y las Cortes.

La Constitución de 1812 reconocía los derechos de los ciudadanos pero, a diferencia de la Francia revolucionaria o de Estados Unidos, no incluía una explícita declaración de derechos.
Por otra parte, se fundaba en la primacía de la nación y en la creación de un Estado unitario y centralizado, lo que implicaba el final de los privilegios territoriales, como eran los fueros vascos y navarro. El liberalismo creaba de esa manera el Estado nación uniforme.

8. La obra legislativa de Cadiz

Como consecuencia del clima social de rechazo de los derechos señoriales y de los principios de soberanía nacional e igualdad ante la ley, las Cortes de Cádiz procedieron a desmantelar el entramado social y económico del Antiguo Régimen.
Para ello elaboraron una serie de leyes fundamentadas en la propiedad privada y la libertad de mercado. Así, legislaron los siguientes aspectos:

• Desaparecieron los privilegios de la nobleza y el clero y los derechos señoriales procedentes de la jurisdicción (leyes de abolición del régimen feudal)
• Establecieron una nueva concepción de la propiedad privada. basada en la idea de que debía ser libre y plena. Esto se oponía a la existencia de propiedades vinculadas y amortizadas, por lo que iniciaron la primera desamortización nacional, obstaculizada por la guerra
• Abogaron por la libertad de comercio e industria y por la libertad de contratación de los trabajadores, lo que supuso la supresión de los gremios, y la creación de leyes de libertad de imprenta y expresión
Este conjunto de medidas implicaba una transformación radical del régimen de propiedad y de las relaciones predominantes en el Antiguo Régimen. Su implantación definitiva, sin embargo, no se produjo hasta el triunfo de la revolución liberal, en la década de los treinta.


Fernando VII

 

 

 



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