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TEMAS DE HISTORIA
31. El franquismo (1939-1975)

Introducción
Alumnos y profesores del IES Casasa Viejas, Cádiz
Compañeros del IES Federica Montseny de Madrid


El inicio de la rebelión degeneró en una guerra civil al final de la cual desapareceria la república democratica y apareceria la dictadura franquista.

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1. EL FRANQUISMO POLITICO

1.1. INTRODUCCION

En 1939 terminaba en España la Guerra Civil, dejando tras de si un país arruinado social, demográfica, económica y moralmente, iniciándose uno de los periodos más terribles de la historia España, marcados por una profunda y persistente represión. La dictadura que ahora se iniciaba ha tomado el nombre de franquismo, por el nombre de su protagonista, el general Franco.
El nuevo periodo se acomoda a las características de los gobiernos autoritarios de aquella época, y , por tanto de un fuerte carácter personalista, aunque con un cuerpo ideológico poco claro y muy heterogéneo. El franquismo es un periodo fundamentado en el concepto militar de la vida, los valores tradicionales españoles y el catolicismo más rancio, sostenido en un numeroso y variopinto conjunto de familias políticas y grupos de presión, supuestamente unidos en un partido único, denominado “El Movimiento Nacional”, y con una capacidad de adaptación a los tiempos que resultaría asombrosa.

Salvo en los años iniciales, y debido a la influencia de la Segunda Guerra Mundial, el franquismo no es claramente una dictadura fascista. Su larga duración, mucho mayor que otras como la Rumania de Antonescu, la Francia de Vichy, la Austria de Dollfuss, la Hungría de Horty, el populismo de Perón en Argentina, las dictaduras brasileñas o dominicanas o cubanas, también se explica en parte por el control ideológico y una extrema despolitización de las clases populares.

A diferencias de otras, la dictadura de Franco fue un régimen de carácter personal, con tintes fascista, militares y totalitarios, en la que sorprende la inexistencia de un partido político, como en las fascistas, que impusiera su dominio total, sin una política uniforme, pues las decisiones políticas, económicas y religiosas no siempre iban en paralelo, sin una ideología clara

1.2. PRINCIPIOS IDEOLOGICOS

De origen militar, un primer elemento ideológico fue el llamado nacional patriotismo, una visión unitaria y tradicionalista de España, que da importancia a la jerarquía, la disciplina, la austeridad, el autoritarismo y la virilidad y que justifica la fuerte represión. De carácter anticomunista, se baso en la unidad nacional y del orden público.

Inicialmente el franquismo siguió el fascismo italiano como modelo y, por tanto, la falange, el partido fascista español, fue la base doctrinal. Suyas son ideas como el híper nacionalismo, la ética de la violencia y represión, machismo, la idea de España como un Imperio, la exaltación del líder, la dirección paternalista de la sociedad, la organización sindical en sindicatos verticales y el adoctrinamiento político de la juventud (OJE) y la mujer (Sección femenina)

Quizá el rasgo más distintivo del franquismo sea el nacional catolicismo, entendido como la defensa de la religión y de la moral católica en sus versiones más tradicionales, como algo consustancial a España. El catolicismo conservador es, quizás, la fuente ideológica que más surtió al franquismo. De ahí provino la moral, el tradicionalismo, el anticomunismo y el antiliberalismo. En la forma de vestir, de salir, de relacionarse, de casarse o de la educación o las relaciones sexuales se impuso la moral católica más conservadora. Este catolicismo ultraconservador buscó su legitimación histórica en el ambiente místico e inquisitorial del Imperio y en la Iglesia de la Contrarreforma.

Para los franquistas los males de España, especialmente los republicanos, eran la consecuencia de ideologías no españolas que habían invadido nuestro país. Esa es la causa del rechazo al liberalismo, nacionalismo, marxismo o anarquismo, que debían ser sustituidas por otras propiamente españolas, que son las que hemos citado en las líneas anteriores, y otras aun más rancias como el carlismo, que aportaba el ultracatolicismo y una concepción corporativa y arcaizante de la sociedad. De ellos proviene el convertir a la religión católica en elemento aglutinador del estado, como con los Reyes Católicos y los Austrias, convertidos en la época, como periodos y personajes modelitos e idealizados, y de los que surgia esa idea romántica y semi fascista de pueblo elegido por Dios y el destino para preservar los valires eternos de la cristiandad a través de la idea del Imperio.
Los falangistas también culpaban al liberalismo y al movimiento obrero de la situación durante la república y la decadencia de España. Los militares aportaron los principios de orden, jerarquía, disciplina y sobre todo nacionalismo español. Culpaban al liberalismo de la desmembración, según ellos, que se había producido en España por culpa de los nacionalismos. Así se formó el nacionalismo español durante la dictadura, una "España, grande y libre"; grande, unida a la idea de imperio y libre de las ideologías "extranjerizantes" (judíos, masones y comunistas) y todo ello dentro de una España tradicional donde su seña de identidad era el catolicismo, "España, como reserva espiritual de occidente".
De este concepto anti liberal surge un sistema político sin partidos políticos, sin elecciones, sin división de poderes, sin parlamento y sin las instituciones y características de un sistema liberal.
De esa concepción de agresión de las ideologías extranjeras surge el odio al judaísmo, la masonería y el comunismo (la conspiración judeo masónica de la que hablaba siempre el régimen). Un obsesión que impregnaba incluso el lenguaje, hasta extremos surrealistas, como el de contar a los niños el cuento de “caperucita encarnada”, o contar a la gente que Franco no era un dictador, sino el caudillo, el parlamento las cortes, las leyes donde se recogían los derechos no eran constituciones sino fueros o los partidos políticos eran el movimiento nacional.

 

 

1.3.LOS GRUPOS POLITICOS O FAMILIAS

En su planteamiento anti liberal, Franco no permitía hablar de partidos, sino de familias, y tampoco quiso seguir la senda del partido único, sosteniendo su poder en la división entre sus partidarios, de ahí el hecho raro de una dictadura con varias corrientes

1. Los católicos.

Estaban divididos en dos familias. Los católicos tradicionalistas y los del OPUS DEI. Controlaron siempre ciertos ministerios como Educación y Asuntos Exteriores. Los tradicionales fueron el grupo dominante de 1943 a 1957, siendo sustituidos en la influencia sobre Franco por un grupo de técnicos altamente cualificados, de buena familia y a políticos, vinculados a la orden conservadora del OPUS DEI. Fueron los causantes del desarrollo económico, dominado España en los años sesenta.

2. Falange

Fue el grupo hegemónico en los años 40, controlando áreas populistas como Agricultura y Trabajo). De este grupo, el primer cimiento ideológico del régimen, surgirían dos grupos, el bunker o partidarios de no cambiar nada, y los aperturistas liderados por Solís y Fraga.

3. El ejercito

Causante de la victoria en la guerra, estuvo siempre firmemente controlado por Franco y subordinado a su persona. Pese a su constante presencia en el gobierno (entre 5 y 7 ministros), no fueron un grupo de presión. Estaban divididos en dos tendencias: carlistas y donjuanistas. Los carlistas, en línea con el tradicionalismo católico y conservador, recibieron importantes cargos públicos (generalmente la cartera de Justicia), los segundos, monárquicos y partidarios del regreso inmediato a la monarquía en la persona del infante Juan de Borbón, tuvieron problemas con Franco a partir de la segunda guerra mundial y el manifiesto de Laussana, en el que el padre del rey Juan Carlos demando la corona y el fin de la dictadura, llegando a reclamar la intervención aliada en España

1.4. BASES SOCIALES

No se puede considerar una base ideológica, pero lo cierto es que el régimen contó el apoyo de la inmensa mayoría de una sociedad española agotada. Claro que a ello contribuyeron la brutal represión y la despolitización social, la falta de ningún sistema de representación, organización o concienciación que pudiera movilizar a las masas. Solo a partir de los años sesenta aparecen grupos de oposición a la dictadura, surgidos de la industrialización del país, el contacto con el exterior y la aparición de nuevas generaciones más formadas, a parte de por una iglesia, cada vez más alejada del régimen desde l Vaticano II.
Los apoyos mayoritarios provinieron de la oligarquía terrateniente, financiera e industrial, el pequeño propietario agrícola de la mitad norte y la masa de funcionarios y beneficiados por el régimen.. Las clases medias, que conocieron su eclosión a partir de la década desarrollista, apoyaron mayoritariamente al régimen, presentando un matiz conservador bastante fuerte, al contrario de lo que había sucedido en España en el siglo XIX y primera mitad del XX. Como estábamos en una época muy jerarquizada, eso garantizaba la obediencia de todo el resto de la sociedad.

1.5. LAS INSTITUCIONES

Tres instituciones fueron clave para el mantenimiento del régimen, la iglesia, ele ejercito y el Movimiento nacional.
Los militares tenían una gran importancia. Participan en todo tipo de tribunales, actos públicos y sociales. Controlaban la represión, dirigían la policía, participaban en la política económica y aportaron muchos símbolos y claves ideológicas del Régimen. Pese a estar mal pagados eran muy fieles a Franco, orgullosos de su victoria y de los honores que el dictador les dispensaba.
Como la guerra había sido una cruzada, la iglesia aportó legitimidad interior y exterior al régimen, además de ser un buen instrumento de propaganda. Junto a su prestigio social, la iglesia recuperó el control de la educación y de la cultura. El idilio duro hasta el Concilio vaticano II, en el que la nueva doctrina social abrió un abismo entre Roma y Franco.
El tercer pilar del régimen era falange, el partido político fundado por José Antonio Primo de Rivera, pero que quedó diluido al integrarlo dentro del movimiento nacional, junto con los tradicionalistas carlistas y las JONS. Su papel fue ser la cantera de mando o dirigentes, siempre que le prestaran fidelidad inquebrantable. Su papel tambien era del de la organización y adoctrinamiento de las masas, mediante instituciones como los sindicatos verticales, el SEU, la sección femenina, el frente de juventudes o la OJE.

1.6. LAS LEYES

Por su carácter antiliberal, Franco nunca doto a España de una constitución, sino, siguiendo la terminologia de la España imperial, de un conjunto de normas o fueros, que regulaban de forma inconexa y desorganizada la vida nacional. Estas fueron esas 8 leyes o fueros

Fuero del trabajo. 1938
Regula las relaciones laborales y prohíbe el derecho a la huelga. Estamos dentro de la guerra civil. Constituye la primera ley fundamental e intento de institucionalización del régimen. La victoria estaba cerca y su autoridad dentro del bloque nacionalista era incontestable.

La ley de Cortes 1942
Se crean las cortes, a las que se les asigna un papel consultivo, pero que no tienen iniciativa parlamentaria. Es un intento serio de institucionalizar el régimen creando una institución tradicional en España; Las cortes.

Fuero de los españoles 1945
Típica declaración de derechos y deberes de los ciudadanos, pero estos pueden ser suspendidos cuando el gobierno lo considere oportuno. Las potencias del eje han sido derrotadas. El aislamiento del régimen es un hecho manifiesto. Con estas leyes el régimen pretende otorgarle al régimen una cierta apariencia democrática; "democracia orgánica".

Ley de Referéndum Nacional 1945
Por la que se podrán someter a referéndum aquellas cuestiones que el jefe de Estado considere oportunas.

Ley de Sucesión 1947
"España es un estado católico social y representativo que de acuerdo a su tradición histórica se constituye en un Reino" Otro intento más de conseguir la legitimación exterior basándose en el catolicismo y en la monarquía. Don Juan reaccionaría con el manifiesto de Laussana.
Principios fundamentales del movimiento 1958
Se sustituye el contenido falangista por el del "Movimiento" más neutro y ambivalente. Se está abandonando la autarquía que va a ser sustituida por el desarrollo económico. Domina el carácter burocrático y técnico

Ley orgánica del Estado. 1966
Recopilo todas las leyes anteriores, definía a España como una democracia orgánica, reconociendo una forma leve de participación ciudadana para elegir a una parte de las cortes. El problema fundamental es ya el de la sucesión de Franco, se trata de perpetuar el régimen, aunque algunos tímidos intentos de apertura.

 


Serrano Suñer en Berlín

 


1.7 LAS ETAPAS DEL FRANQUISMO

1.7.1. LA ETAPA AZUL. EL RÉGIMEN TOTALITARIO. 1939-1945

El primer gobierno de la dictadura siguió las normas de todos los gobiernos de Franco, con participación de todas las familias, aunque con gran predominio de falange, lógico debido la situación internacional, marcada por la hegemonía nazi, y la reciente guerra civil. El hombre fuerte de esa etapa es Serrano Súñer, cuñado de Franco. La organización social y los medios de comunicación, responden por ello a un sistema fascista.
El 17 de julio de 1942 se promulgó la Ley de Cortes, la segunda de las Leyes Fundamentales (la primera, el Fuero del Trabajo, era de 1938). Eran una especie de Cortes Corporativas, al modelo de la Asamblea Nacional de Primo de Rivera, cuyas funciones eran más técnicas que políticas, siendo una fuerza de legitimación y apoyo.
En 1940, tras acabar la guerra civil y comenzar la segunda guerra mundial, Franco abandona la neutralidad y declara la no beligerancia, un eufemismo de apoyo a Hitler. En octubre Franco se reúne con Hitler en Hendaya, acordando que España declararía la guerra a Gran Bretaña para recuperar Gibraltar y ocupar territorios en el norte de África, pero la difícil situación española, las elevadas exigencias de Franco, la soberbia de Hitler y el desarrollo de la guerra hizo que esa entrada no se hiciera efectiva. España enviaría tropas al frente ruso (división azul) y minerales y repuestos a los nazis. A partir de 1942 con la entrada de EEUU en la guerra la derrota nazi se presentía, Franco empieza a cambiar de postura, ante el peligro que suponía apoyar a Alemania. En 1943, se vuelve a la neutralidad y además empiezan una serie de cambios trascendentales para adaptarse a la nueva situación internacional y salvar su gobierno, como es el fuero de los españoles. En enfrentamiento entre falangistas y carlistas, que provocaria muertos en el Santuario de Begoña, con un general (Varela) herido, fur la disculpa de Franco para cambiar el reparto de poder entre las familias, iniciándose el declive de falange, y el ascenso de los católicos.


1.7.2. EL NACIONAL CATOLICISMO. 1945-1957

La derrota de las potencias del Eje suponía una verdadera amenaza para la supervivencia de la dictadura. Para salir del paso, relega a un segundo plano a los fascistas, entrega gran poder a los católicos, modifica las instituciones y realiza un gran despliegue diplomático. Eso, unido a su importancia estratégica en la Guerra Fría, propiciara el acercamiento a Estados Unidos y la salvación del régimen.
Después de la segunda guerra mundial se inició una campaña internacional que dejó aislada a España del mundo exterior. Los motivos no eran solamente la posición española en la segunda guerra mundial, sino también la propia guerra civil y, sobre todo, el régimen autoritario que existía en España.
Se retiraron los embajadores (sólo permanecieron los de Argentina, Portugal y el Vaticano), España quedó fuera del Plan Marshall, de la ONU y Francia cerró la frontera con España.
A principios de los años cincuenta llegó el tan ansiado reconocimiento internacional, motivado fundamentalmente por las circunstancias creadas por el enfrentamiento entre EEUU y Rusia; la guerra fría. En este contexto el catolicismo y el anticomunismo del régimen franquista le valieron para salir de ese aislamiento.

Volvieron los embajadores en 1951, España ingreso en la ONU y sus organismos especializados (FAO, UNESCO, etc.) y, sobre todo se firmo el Concordato con la Santa Sede en 1953, que regulaba las relaciones Iglesia-Estado, y el Acuerdo Hispanoamericano por el que EEUU utilizaría de forma conjunta una serie de bases militares a cambio de ayuda económica.
En 1945 se promulgó la tercera ley fundamental; el Fuero de los Españoles. Era un intento de asemejarse a una democracia, en términos de la época, una democracia orgánica. Aunque se recogían una serie de derechos, no se articulaba un sistema que las garantizase y además se contemplaba la posibilidad de que el gobierno suspendiera temporalmente esos derechos.
La cuarta ley fundamental fue la Ley de Referéndum Nacional, de contenido plebiscitario. La quinta fue una de las más importantes; la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado; España se definía como un Estado católico, social y representativo, declarándose constituido como Reino. La primera estrategia del Régimen para adquirir legitimidad había sido acentuar sus características católicas, la segunda sería hacer mayor uso del monarquismo. Además se creaban el Consejo del Reino y el Consejo de Regencia. En esta ley, Franco quedaba como Jefe del Estado vitalicio y podía proponer a las Cortes su sucesor. Don Juan rechazó esta ley, pero en 1948 llegó con Franco al acuerdo de que Don Juan Carlos se educara en España.

1.7.3. LA CRISIS DE 1956 Y EL ASCENSO DE LOS TECNÓCRATAS AL PODER

A finales de la década de los cincuenta la Iglesia empezó a dejar de apoyar en bloque a Franco. Un grupo de intelectuales católicos liderados por Ruiz Giménez reivindicaban apertura y libertad de pensamiento, mientras los curas obreros y nacionalistas se integraban en la oposición al régimen.
Los tecnócratas del Opus Dei, que accedieron de la mano de Carrero Blanco, eran sólo una opción dentro de la Iglesia, un sector opuesto al que citábamos en el párrafo anterior, y que iba a dominar España hasta el final de Franco. Las figuras claves fueron López Bravo, López Rodó, Alberto Ullastres y Navarro Rubio.
Desde finales de los años cincuenta España sufrio el desarrollo económico y con él la transformación social. El cambio político no se produjo pese a ciertas transformaciones sufridas. Si en la etapa azul la idea fundamental era la instauración de un régimen de corte fascista y en la segunda etapa; el nacional-catolicismo todo giro en torno al intento de reconocimiento internacional; esta tercera etapa va a estar marcada por los intentos de preparar el régimen para el futuro. Así, temas como un cierto pluralismo político y la sucesión de Franco se van a convertir en el eje del periodo, ante los que aparecen dentro de las familias del régimen posturas diferenciadas. Pese al dominio de los tecnócratas, apareció una corriente proveniente del movimiento, la antigua falange, que era partidario de un mayor aperturismo. Esta lucha entre tecnócratas y aperturistas va a ser otra de las claves del periodo.
Los tecnócratas pusieron en marcha entre 1957 y 1965 una amplia reforma de la administración pública. Se trataba de adaptar la administración a las nuevas circunstancias de desarrollo económico. Fue una reforma técnica que pretendía garantizar mínimamente los derechos de los administrados y conseguir un mayor grado de eficacia y racionalidad. Aunque el dominio político de esta etapa corresponde a los tecnócratas surgen otros grupos que se enfrentan a ellos, dentro del contexto de los cambios económicos y sociales que se estaban produciendo y sobre todo ante la perspectiva de un régimen sin Franco. Dentro de estos grupos destacan los inmovilistas o bunker (sector duro del movimiento que pretendía volver a un régimen totalitario) y los aperturistas, provenientes del movimiento y liderados por Fraga y Solís. Desde 1957 la política exterior franquista se fijó como objetivos el acercamiento a la Europa comunitaria, el mantenimiento de una estrecha relación con los americanos y recuperar Gibraltar. El objetivo en parte se consiguió, al alcanzase una notable aceptación internacional, que desaparecería en los últimos años del Franco, bajo la represiva presidencia de Arias Navarro.

Mediante referéndum se aprobó la última de las leyes fundamentales del Estado; la ley orgánica del Estado. Ésta abordaba el tema central del periodo; el intento de asegurar el futuro del régimen. Separó los cargos de Jefe de Estado y de presidencia del gobierno, asentó la institución monárquica, pero sobre todo abrió las Cortes a una cierta participación popular, creándose la figura de los procuradores representantes de la familia, elegidos de forma directa por los cabezas de familia y las mujeres casadas. No obstante, la mayoría de los procuradores seguían siendo miembros natos designados por Franco o indirectamente por las corporaciones.
Una de las cuestiones más importantes del periodo fue la Ley de sucesión de Franco, ya que afrontaba las dos grandes cuestiones del periodo; la preparación del futuro y las distintas posiciones políticas existentes. Entre los distintos pretendientes que optaban al cargo, Franco optó por el candidato de Carrero Blanco y los tecnócratas; Don Juan Carlos de Borbón. La elección fue muy madurada y lenta e implicaba saltarse la línea dinástica con el objetivo de garantizar el funcionamiento de las instituciones después de la muerte del dictador, naciendo el sucesor de las mismas entrañas de la dictadura.
Junto a ello, otro ministro, Solís, intento imponer su idea de que el desarrollo económico y social demandaban cambios políticos importantes. Así, intenta sacar hacia adelante una ley de asociaciones políticas que permitiera un pluralismo limitado y la denominada "democracia sindical" que consistía en la integración en los sindicatos oficiales del nuevo movimiento obrero. Ambas disposiciones aunque tuvieron ciertos resultados, estos fueron muy limitados debido a la oposición de los tecnócratas que eran más partidarios de la burocratización y no de los cambios políticos.
Algo parecido ocurrió con la ley de Prensa de 1966 promovida por el ministro de Información y Comunicación Manuel Fraga. La nueva ley abolió la censura previa y concedió una cierta libertad de prensa con la que la oposición incrementó su capacidad de expresarse. Pero también tenía bastantes limitaciones, por ejemplo era delito criticar al Jefe del Estado, los principios del Movimiento, las Leyes Fundamentales, la seguridad nacional y el orden público. Además se controlaban las noticias extranjeras a través de la agencia EFE, se podía cerrar medios de comunicación y se controlaban la mayoría de los medios informativos. En definitiva, la prensa que se había configurado con la ley de Fraga no era una prensa libre, pero tampoco la de los primeros tiempos de la dictadura.
Las relaciones con EEUU estuvieron marcadas por los pactos bilaterales y las sucesivas prorrogas. España basó su política exterior en estos acuerdos y aunque pedía más colaboración americana a cambio de las bases, no lo consiguió.
En esas dos últimas décadas, España, obsesionada con la recuperación del peñón, aíslo Gibraltar, una medida equivocada que alejo a aquella población de España. Junto a ello, fueron hechos clave la independencia de Guinea Ecuatorial, la cesión de Ifni a Marruecos y la entrega del Sahara a Marruecos y Mauritania, en el lecho de muerte del dictador.

 


1.7.4. LA CRISIS DEL FRANQUISMO

En 1969 estalla el escándalo Matesa, un tema de corrupción financiera e industrial en que estaban implicadas personas pertenecientes a los tecnócratas y al Opus. El enfrentamiento entre los aperturistas y los tecnócratas estalló definitivamente. Fraga y Solís maniobraron para que el asunto se conociera a través de la prensa, desprestigiando a sus adversarios políticos. Franco no tenía la capacidad de maniobrar entre las distintas familias políticas de su primera época, y con limitados conocimientos de politica formó un nuevo gobierno, pero en este caso de una sola familia, con personas adictas a Carrero Blanco. La división entre las familias franquistas era ya un hecho consumado, fue el llamado gobierno monocolor.
En 1973, Franco nombró presidente del gobierno a Carrero Blanco, siendo la primera vez que se separaba la jefatura de estado y la de gobierno. Los gobiernos cosecharon éxitos en economía, llevaron a cabo la reforma de la Educación con la ley de 1970 de Villar Palasí. Pero mantuvo un notable inmovilismo político y frenó los pequeños avances aperturista, por ejemplo aplicando de forma más restrictiva la ley de Prensa. En definitiva, los gobiernos de Carrero Blanco y López Rodó representaban el continuismo y la preparación del régimen como una monarquía autoritaria para después de la muerte de Franco. Estos planes fueron cortados de raíz y la crisis se agudizó cuando el 20 de noviembre de 1973 Carrero Blanco muere como victima de un atentado de ETA (operación Ogro).
Con la muerte de Carrero, Franco, más bien su familia, elige a Arias Navarro como presidente del gobierno. Este inicio su andadura política con un discurso aperturista "el espíritu del 12 de febrero" donde se avanzaban pasos hacia un sistema de más libertad.
Pero la práctica diaria fue todo lo contrario. El Bunker o los inmovilistas fueron imponiendo sus posturas. El aparato represivo que se había relajado durante los años sesenta volvió a emplearse con dureza y no solo no se dieron pasos hacia un aperturismo sino que ocurrió todo lo contrario. A todo ello debemos añadir la crisis económica, la presión de ETA y la oposición. El 20 de noviembre de 1975 moría Franco, la crisis se agravaba aun más si cabe.

 

II. LA EVOLUCION ECONOMICA

2.1. LA AUTARQUIA

 

La autarquía es una política económica que tiene como objetivo alcanzar el mayor grado de autoabastecimiento y autosuficiencia sin depender del exterior, prescindiendo de artículos importados susceptibles de ser producidos en España. Para conseguirlo se estableció una fuerte intervención del Estado en la economía, constituyendo la segunda característica de la autarquía. Su programa de política económica era nacionalista y estatal, intentando fomentar un rápido desarrollo dentro de una estructura de propiedad privada, pero bajo un fuerte control del Estado y hasta cierto punto, de propiedad pública.
Tres son las causas que explican la autarquía; el estado catastrófico de la economía española después de la guerra civil; el aislamiento internacional (estas dos aducidas por el régimen) y la apuesta política del régimen por una economía fascista, siguiendo el modelo de Alemania o Italia; fundamentos ideológicos como el híper nacionalismo, la recuperación del imperio español, la intervención total y paternalista del estado se hicieron evidentes.
La política proteccionista e interventora del estado no era nueva en España, a finales del XIX se estableció y en la primera mitad del XX se fue consolidando, teniendo con Primo de Rivera un grado bastante alto. Pero la autarquía significaba llevar esta política a un grado extremo. Este proteccionismo e intervencionismo del Estado iba a durar hasta 1959, con el plan de estabilización. A partir aquí continuaría, pero en un grado mucho menor. En 1986 España entró en la UE con cuyos países mantiene relaciones comerciales sin ningún tipo de control u obstáculo. No obstante, en la actualidad, todavía España es un país proteccionista, para los países que no son miembros de la UE.

En estos primeros años se produce una vuelta al campo, el mundo rural como depositario de los valores tradicionales de España. Ahora bien, en cuanto a la intervención económica el mundo agrario se dejo en un segundo lugar, centrándose el gobierno en la industria.
La primera medida del gobierno fue anular las medidas colectivizadoras del gobierno de la república, promulgando una reforma agraria de carácter técnico de pobres resultados, destacando sobre todo la puesta en marcha de una política de creación de pantanos muy intensiva. El SNT (Servicio Nacional del Trigo) creado por Franco durante la guerra tuvo su máximo protagonismo en esta etapa. Los productores estaban obligados a vender el trigo a un precio impuesto a esta institución y ella lo vendía a otro precio impuesto o tasado. Esto produjo reducción en la producción y sobre todo la aparición del mercado negro. Durante una década de racionamiento y condiciones muy duras fue necesario que este país esencialmente agrario utilizará sus escasas divisas para importar alimentos de primera necesidad.
La autarquía tuvo dos grandes ejes de actuación. El primero fue la reglamentación del comercio y el segundo fue el fomento industrial orientado a asegurar la independencia militar, política y económica de España.

En Industria la primera ley que se promulgó otorgaba una amplia gama de incentivos, deducciones de impuestos y licencias especiales para una serie de industrias que se especificaban claramente; las llamadas de interés nacional o estratégicas; las de guerra y las que producían bienes de extrema necesidad. En 1941 se creó el INI, siguiendo el modelo italiano. El INI Doc 5.- iba a ser un gran holding industrial de propiedad estatal dedicado a la fabricación de armas, barcos, acero, coches, aviones... Así el estado se convertía en el primer empresario industrial del país. Empresas como ENASA, ENDESA, ASTILLEROS, BAZÁN, SEAT, CASA, PEGASSO, RENFE, IBERIA, TELEFÓNICA, etc. han sido de titularidad pública hasta hace muy pocos años. La industría hidroeléctrica y la siderurgia conocieron un gran desarrollo, mientras que la textil disminuyó bastante su producción.

En lo que se refiere al comercio debemos distinguir entre el exterior y el interior. Importaciones y exportaciones pasaron a estar completamente intervenidas, siendo necesario contar con una autorización administrativa para realizarlas. Con esta medida, se pretendía determinar los productos fundamentales y los que no lo eran: La consecuencia fue una gran escasez de bienes imprescindibles. En lo que se refiere al comercio interior, la legislación autárquica sustituyó el funcionamiento de los mercados por la fijación arbitraria de los precios. La fijación de los precios por debajo del mecanismo de la oferta y la demanda condujo al desabastecimiento de alimentos y a la generalización del mercado negro y el racionamiento.

Fue una de las épocas de más pobreza y miseria de nuestra historia. La producción agraria no abastecía las necesidades de la población, se produjo un retroceso de la producción industrial, estrangulada por falta de materias primas, capitales y tecnología, un descenso del nivel de vida, la existencia de bajos salarios y hambre generalizada. El régimen respondió con el racionamiento, lo que a su vez motivó el mercado negro o el estraperlo. Ante la escasez de alimentos y productos de primera necesidad para la industria como el petróleo o el carbón, se reguló el racionamiento de estos productos, creando las cartillas de racionamiento.
El racionamiento, la escasez y la multiplicidad de organismos destinados a controlar el comercio interior, hizo que apareciera el mercado negro o estraperlo, a donde se dirigía una gran parte de la producción y la demanda, los que podían, satisfacían sus necesidades. Pero este mercado negro propiciaba grandes beneficios creando una clase media afecta al régimen que ingresaba sus beneficios en los bancos, los otros grandes beneficiados -aumentaron un 700% sus beneficios. Por supuesto, los grandes perjudicados fueron las clases populares.
Se produjo un descenso de la renta per cápita, un aumento galopante de la inflación, debido a la excesiva emisión de moneda para financiar la deuda estatal y las importaciones necesarias y un elevado déficit comercial, provocado por la nula competitividad exterior de los artículos industriales españoles.

A principios de los años 50 comenzó una fase de lenta recuperación económica coincidiendo con el inicio del fin del aislamiento, la obtención de ayuda norteamericana y un cambio lento en la orientación de la política económica. La liberalización de la economía y la apertura al exterior fue, en esta etapa, muy lenta, ya que se encontraba con la oposición del núcleo duro del régimen que pensaba que ello significaba romper con los privilegios económicos que aportaba a ciertos sectores y con los principios ideológicos que la inspiraban.
Aunque el crecimiento y la liberalización fueron notorias, en 1957 la economía española se encontraba al borde de la banca rota. La inflación, el déficit de la balanza de pagos y la escasez de reservas hacían insoportable la situación. Este mismo año Franco efectuó importantes cambios en el gobierno nombrando a nuevos ministros como López Rodo, Navarro Rubio y Alberto Ullastres, procedentes del OPUS, dispuestos a solucionar el problema liberalizando y racionalizando la economía española; era lo que se conoció por la tecnocracia. Ello significaba también, soltar lastre y abandonar la política autárquica nacionalista, sustituyéndola por la tecnocracia y el desarrollo económico. El 1959 se dio el gran paso; el plan de estabilización. A partir de aquí la economía conocería un gran desarrollo y expansión, produciéndose en la década de los sesenta la verdadera y completa industrialización; la modernización de España.


Franco recibe al presidente americano D. Eisenhower en Madrid

 

2.2. EL DESARROLLO ECONOMICO

En 1959 se aprueba el Plan de Estabilización, considerada la operación económica más importante del franquismo. Se trataba de hacer funcionar nuestra economía dentro de los mecanismos del mercado, limitando la intervención del gobierno en economía.

Se trataba de acabar con las restricciones a las exportaciones e importaciones, permitir la entrada de inversiones extranjeras y eliminar las trabas al comercio interior, así como reducir el intervencionismo del Estado. Es decir, otorgarle el protagonismo al mercado, continuando con la economía mixta y el proteccionismo comercial. Se estableció como objetivo el ajustar el gasto público a los ingresos, para lo que se aumentaron los impuestos indirectos y se restringieron los gastos. Se subieron los tipos de interés y se fijo un techo al crédito bancario. Se fijo un tipo de cambio único y realista para la peseta. Todas estas medidas iban dirigidas a reducir la inflación y por tanto racionalizar y sanear la economía española.

Los efectos del plan de estabilización fueron inmediatos, provocando una crisis y paralización de la economía. Mejoró la balanza de pagos, se estabilizaron los precios bajando la inflación y se contrajo el gasto y la inversión. Ello provoco una disminución de la actividad y un aumento considerable del paro. Esta recesión, que duró poco, permitió sanear la economía española y ponerla en condiciones para tener un gran desarrollo económico. Ahora bien, eso no solo fue posible por el plan de estabilización, sino también por la buena coyuntura económica internacional por la que se atravesaba. El paro aceleró la emigración exterior, que se estimuló. Las inversiones extranjeras aumentaron considerablemente, al igual que el turismo. Estaban puestas las bases para que se produjera la época de mayor crecimiento económico en la historia de España.

2.2.1. LOSA PLANES DE DESARROLLO

A partir de 1962 se creó la Comisaría del Plan de Desarrollo, para planificar el crecimiento económico, al mando de López Rodó. La finalidad de esta planificación, a imitación de lo que se estaba haciendo en Francia, era conseguir el apoyo exterior, incrementar el crecimiento económico y paliar los desequilibrios territoriales. A este fin se crearon los polos de desarrollo, lugares donde el establecimiento de las empresas tenían bonificaciones y rebajas fiscales. Los tres planes de desarrollo que se hicieron tuvieron dos partes; una de carácter orientativo y otra de carácter vinculante. La planificación centró su interés en el sector industrial y propició una serie de actuaciones para mejorar la estructura de las empresas y solucionar los desequilibrios sectoriales y regionales. Pese a cierto crecimiento del tejido industrial, los planes no tuvieron mucha trascendencia ya que no corrigieron los desequilibrios territoriales y no se cumplió lo previsto con carácter vinculante.

Las medidas establecidas por el Plan de estabilización ponen de manifiesto que, tras un breve periodo de recesión, permitieron, en una coyuntura internacional muy favorable, un crecimiento intenso y prolongado de la economía española. Como dice Rostow "España consiguió todo a la vez" en referencia a la industrialización completa, a la modernización de la economía, a la aparición de la sociedad consumista y al acercamiento en el desfase con respecto a Europa. Todo eso se produjo a la vez y , la gran característica, en un corto periodo de tiempo - una década aproximadamente- España se situó entre las diez potencias industriales del mundo y conoció tasas de crecimiento superiores al resto de los países, situándose dentro de los cinco países del mundo con mejores resultados económicos durante la década. A este gran crecimiento se le denominó "El milagro español". El cambio de la estructura de la población activa, del PIB, del aumento de la balanza de pagos indican que España se instaló en una década en la sociedad desarrollada postindustrial.

El sector agrario sufrió un gran cambio, es lo que se ha denominado la crisis de la agricultura tradicional. El motor de esa crisis fue el éxodo rural a las ciudades industrializadas de España o al extranjero. Ello provocó el aumento de los salarios y la mecanización consiguiente, en un proceso de retroalimentación mutua. Como resultado de este proceso se produce la verdadera revolución agraria en el campo los factores físicos, la energía biológica, la orientación de la producción al autoconsumo y el abono natural dejaron paso a la mecanización, tecnificación, concentración de la propiedad 8sobre todo en las áreas minifundistas) y a la orientación de la producción al mercado. Pero el gran cambio, se produjo con la pérdida de una gran parte de su población activa.

2.2.3. EL PROTAGONISMO DE LA INDUSTRIA

La industria fue el motor del crecimiento económico, encontrándonos ante el principal esfuerzo modernizador de toda la historia contemporánea española. El crecimiento industrial se explica a la vez por la existencia de una gran demanda en el mercado interior y por la apertura al exterior de la economía española. Siderurgia, metalurgia, cemento, química, fabricación de automóviles, construcción naval y fabricación de electrodomésticos y aparatos electrónicos se situaron a la cabeza de la industria. También aumentó el peso de los sectores productores de bienes de equipo, una de las carencias tradicionales de la industria española hasta la fecha. Pero a diferencia de la primera o la segunda revolución industrial, en este caso se va a producir una industrialización completa; además de los núcleos tradicionales - País Vasco, Madrid, Cataluña y Asturias - la industrialización se extendió por el Valle del Ebro (Zaragoza y Navarra), el levante (Tarragona, Valencia...) y enclaves concretos como Valladolid, Burgos, Sevilla, Málaga... No obstante, persistieron los desequilibrios territoriales. El continuado avance de la productividad (propiciada por las importaciones en tecnología) hizo posible el aumento de las exportaciones. Por primera vez en la historia de España, los productos industriales arrebataron el primer lugar a los agrícolas. Al mismo tiempo que las exportaciones aumentaban por seis.

2.2.4. EL CRECIMIENTO DEL SECTOR TERCIARIO

El sector servicios también sufrió una importante transformación a la vez que tuvo un intenso crecimiento. En dicho crecimiento predominaron los sectores tradicionales, especialmente los que conllevaban un uso intensivo del factor trabajo (comercio, bancos, administración pública...), los cambios en este sector se producirán más tarde. El sector transporte y de las comunicaciones también creció bastante. Se electrificó el ferrocarril y aumentaron espectacularmente las carreteras, siguiendo la estructura radial. En estos años se dio una asociación entre el aumento del nivel de vida, el proceso de urbanización y el acceso de amplios sectores a la posesión de un automóvil. En torno a este, no sólo se desarrolló gran parte del crecimiento industrial, sino también gran parte de las transformaciones sociales. Pero el subsector que más creció fue el turismo.

2.2.5. LOS MOTORES DEL CRECIMIENTO.

Tres fueron los motores del gran crecimiento económico; las inversiones extranjeras, el turismo y la emigración exterior. Las divisas aportadas por estos sectores financiaron las importaciones necesarias y aseguraron el equilibrio de la balanza de pagos. El peso del exterior fue básico. Además de estos tres sectores tenemos que tener en cuenta que del extranjero llegaron las importaciones que trajeron la tecnología y la maquinaria.
En lo que se refiere a las inversiones extranjeras el plan de estabilización fue el que las permitió. La procedencia del capital fue americano, francés, suizo, alemán y británico. El capital extranjero acudió a España al hilo de los bajos salarios, un mercado en expansión, de la escasa conflictividad y de la permisividad del gobierno en lo que se refería a contaminación. Las inversiones industriales contrarrestaron el déficit de la balanza de pagos. En los años sesenta el turismo se convirtió en la primera industria nacional. A los extranjeros no sólo los motivaba el sol y los monumentos, también el bajo nivel de precios.
El papel del turismo resulta fundamental para la balanza de pagos española porque lograba equilibrar una balanza de pagos netamente deficitaria. Además de los efectos económicos del turismo hay que tener en cuenta los sociales y los medioambientales, menos positivos. Otro motor de la economía española fue la emigración de mano de obra a Europa. Su comienzo fue una consecuencia del Plan de Estabilización, retroalimentándose progresivamente hasta el 73, con el beneplácito del gobierno. El origen fue la España interior y agraria y el destino Alemania, Francia, Suiza...
La importancia económica de la emigración fue tremenda; las divisas enviadas por los emigrantes contribuyeron a financiar las importaciones, actuó de válvula de escape ante la presión demográfica y el paro y provocó la modernización de la agricultura. En el otro lado hay que situar las penalidades de los inmigrantes en su proceso de adaptación.

2.3. LA CRISIS ECONÓMICA

En 1973 estalla la crisis mundial debido a la subida vertiginosa de los precios del petróleo. Si la crisis del 29 iba a afectar poco a la economía española debido a su grado de protección, la del 73 los efectos si fueron muy importantes, ya que el crecimiento anterior se había basado en el turismo, las inversiones extranjeras y la emigración; tres variables internacionales que se interrumpieron con la crisis internacional. Hasta tal punto, que España fue uno de los países del mundo que más se vio afectado por esta crisis. La situación económica que se produjo fue la estanflación; es decir, cuando coinciden paro e inflación. Además esta crisis económica se unió con la crisis política que estaba viviendo el franquismo.

 

3. LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL FRANQUISMO


Desde el inicio del siglo XX se estaban desarrollando una serie de transformación en la sociedad española que culminaron en la segunda república. En esta, la sociedad española es laica, o lo pretende, el poder político reside en las clases medias y obreras, o eso parecía, se intenta universalizar la educación y otros servicios sociales, la mujer obtiene un protagonismo inaudito en la historia de España, la moral y las costumbres sociales se urbanizan y se europeízan...En definitiva, estamos ante una sociedad laica, moderna y progresista, pero a estos cambios tan radicales que habían dejado atrás la vieja y tradicional española no le había acompañado el consiguiente desarrollo económico. Muchos historiadores opinan que la España de la segunda república no estaba preparada para esas transformaciones tan profundas.
Lo cierto es que la guerra civil y la dictadura rompieron esas tendencias e impusieron una sociedad conservadora, tradicional y católica. Pero este tipo de sociedad que se impone en la autarquía con el nacional-catolicismo no va a perdurar estática a lo largo del amplio periodo de la dictadura. A partir de los años sesenta, al hilo del desarrollismo económico, se van a producir grandes transformaciones sociales hacia un tipo de sociedad urbana, moderna y laica. No obstante la profundización de esos cambios no fue total, ya que junto con el desarrollo económico y social, asistimos al continuismo político del franquismo. Una vez muerto Franco y consolidada la democracia, esas transformaciones sociales nos llevaron a una sociedad urbana, pluralista y avanzada como la actual. Parecida a la propuesta de la España republicana, pero más madura, menos politizada y con unas bases económicas más consolidadas. Por todo ello el análisis y el conocimiento de la evolución de la sociedad en el franquismo cobra tanta trascendencia.

Ganada la guerra civil, se traba de crear un nuevo estado, una nueva sociedad; para ello era necesario destruir cualquier secuela o resto de la anterior. En una primera etapa; la represión y propaganda adquiere tintes durísimos no sólo se desmantela la oposición, sino también la moral y la forma de vida de la España republicana. En el desarrollismo la represión se relajó debido a la seguridad que ya tenía el régimen, pero este desarrollismo económico y social crearon nuevas condiciones políticas y sociales y así en la crisis del franquismo vuelve aparecer una represión bastante dura. No obstante, durante todo el periodo persistió la transmisión de un pensamiento y moral única; nacional-católica y la represión de cualquier otra que no se integre en ella.
Los encargados de activar esos mecanismos fueron los grupos que habían apoyado y apoyaron a Franco; El ejército y las fuerzas del orden público; la Iglesia y "el movimiento nacional" encabezado por la falange. El ejército y las fuerzas del orden público se van a encargar de la represión, mientras que la Iglesia y la falange se encargarían de la propaganda; es decir, de transmitir una única verdad absoluta, una sólo forma de entender la vida, una única moral; la del Movimiento Nacional; la del nacional-catolicismo. La censura se extendió a todos los ámbitos de la vida y a las costumbres ciudadanas. Se vigilaba la moralidad en cines, bares, restaurantes, cafés, teatros... La Iglesia opinaba, y casi legislaba, sobre el vestir, los baños, los bailes, las fiestas, las relaciones sexuales...


3.1. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS

El control de la censura sobre la prensa fue estricto y riguroso y se rigió por ley de 1938, que se mantuvo vigente hasta 1966, permitiendo que durante esos seis lustros la prensa sufriera una persecución implacable. La censura sobre la prensa seguía varios pasos: la autorización para editar, la designación del director por la Administración, el control de periodistas y las numerosas consignas a los periódicos. En 1966 se promulgó la ley de prensa de Fraga, con ella desaparecía el régimen de censura previa, pero el Estado se reservaba el derecho de inspeccionar a los diarios y controlaba las noticias del extranjero a través de la agencia EFE; asimismo podía recurrir a la sanción o al secuestro o suspensión de una publicación. A pesar de sus limitaciones, la Ley de Prensa tuvo un efecto muy positivo.
La radio se convirtió en un instrumento para el escapismo de la sociedad de posguerra. Las canciones de moda, las telenovelas o la música dedicada era el centro de los corrillos de personas que se formaban para escucharla. El Diario hablado de RNE, con el que estaban obligadas todas las cadenas a conectar, era el único servicio informativo que se podía escuchar. También estaban la BBC o Radio España Independiente, pero escucharlas estaba prohibido en ambos casos. La televisión apareció en 1956 y es en los años 60 cuando se consolida. Rápidamente se convirtió en uno de los máximos instrumentos de propaganda del régimen. El fútbol y los toros actuaron como válvula de escape de las tensiones sociales "pan, fútbol y toros" y fueron ampliamente utilizadas por el régimen. Así el fútbol se convirtió en un magnífico instrumento de propaganda (gol de Marcelino a Rusia, triunfos internacionales del Real Madrid...) o sirvió para contrarrestar huelgas como el adelanto a Viernes de un Real Madrid-Barcelona para ocultar una concentración obrera en la Casa de Campo de Madrid.

3.2. LA ESPAÑA NACIONAL CATOLICA (1936-1957)

La moral y las costumbres públicas estuvieran dominadas por los valores tradicionalistas que la Iglesia defendía, en su objetivo de recristianizar el país, después del laicismo que quiso imponer la segunda república.
Las prácticas religiosas tomaron el carácter de actos públicos: procesiones, novenas, "misiones" populares, misas obligatorias en determinados cuerpos, etc. Los ritos religiosos se introdujeron en todos los aspectos de la vida. Esta nueva sacralización de la vida española afectó a casi todos los asuntos públicos e instituciones. Se promulgaron las "normas de decencia cristiana" que establecían cómo tenían que ser los trajes de baño, los vestidos y la censura en los espectáculos públicos, teatros, cines y medios de comunicación en general. Hasta se dieron indicaciones sobre la longitud de las mangas, los escotes y las faldas. La vida, en definitiva, se organizó en torno a las Iglesias, cuyos párrocos ejercían una gran influencia en la sociedad.
Se volvió al modelo tradicional de familia patriarcal en la que la mujer tenía un papel muy subordinado al hombre, no existían ni el divorcio, ni la coeducación, se controlaban los usos amorosos, etc. A lo largo de la dictadura el papel de la mujer va a afirmarse como el de portadora de los valores morales, guardiana del hogar y puntal de la familia. La mujer debía dedicarse al matrimonio y la procreación y se incentivó la natalidad, estableciendo premios a las familias numerosas. Se quiso sacar a la mujer del trabajo productivo. La educación católica subraya este papel. Y en esta línea se orienta la labor de la esposa, el ama de casa y la madre dedicada a las tareas del hogar, a sus labores...

El nacional-catolicismo quedó definitivamente consolidado en el Concordato de 1953. En este se recogía la confesionalidad del estado, se reconocía el matrimonio canónico, se establecía como obligatoria la implantación de la enseñanza religiosa en todos los niveles educativos, se aseguraba la presencia de la Iglesia en las instituciones del estado y en los medios de comunicación y se preveía su financiación con fondos públicos.
En un principio se crearon organizaciones e instituciones de encuadramiento político e ideológico. La organización juvenil fue el Frente de Juventudes u OJE, de pertenencia teóricamente obligatoria, que organizaba campamentos, concentraciones y ciclos educativos de formación política. El régimen introdujo en la enseñanza clases obligatorias de Formación Política en las que se exponían los principios más básicos de la doctrina falangista. La escuela primaría jugó un papel esencial en este adoctrinamiento y en ella se aprendía las primeras ideas sobre el régimen. En la enseñanza secundaria se adoctrinaba a la juventud a través de asignaturas específicas y de la enseñanza de una versión histórica creada a tal efecto. La enseñanza universitaria estaba controlada a través del SEU.
A nivel político, la educación y la formación de las mujeres quedaba encomendada a la Sección Femenina de la Falange.
La Sección Femenina de la Falange adquirió una particular importancia, presidida por Pilar Primo de Rivera, en cuyos centros se daba una educación encaminada a formar "buenas amas de casa". Toda información sexual quedó prohibida. Esta encuadró a la mujer a través del control de la educación obligatoria y del servicio social, por el cual había de pasar cualquier mujer que pretendiera conseguir un trabajo, un certificado o una licencia de conducir. Entre sus tareas estaba bordar camisas, visitar a los presos, llevarles la comida, casarse con miembros de su partido o visitar a los enfermos. El resto de los sectores se adoctrinaban y encuadraban a través del movimiento nacional; sus militantes encontraban en él una gran seguridad y la posibilidad de escalar puestos y favores políticos.

3.3. IGLESIA Y FRANQUISMO

La iglesia católica española sufrió una represión y persecución durante la república y la guerra civil (en la zona republicana) sin igual en la historia de España y en los países del entorno en aquellos momentos. Terminada la guerra civil, se convirtió en uno de los pilares básicos del régimen. A raíz de 1945 el régimen intensificó su carácter católico para diferenciarse del fascismo y conseguir el tan deseado reconocimiento internacional. A cambio las prerrogativas de la Iglesia fueron inmensas y a través de la organización Acción Católica controlaban casi todo el aparato del régimen. Los ministerios de Justicia y Educación se reservaron para ellos, para que las normas religiosas se introdujeran en el sistema legal y educativo. En la Organización Sindical se eligió un consejero eclesiástico y se establecieron consejerías religiosas similares bajo otros ministerios e instituciones estatales. Además tenían un papel fundamental en la educación, disfrutaba de subsidios económicos y exenciones de impuestos, se renovaron y ampliaron los seminarios, la Iglesia tenía infinitas posibilidades de hacer propaganda, pudiendo obligar jurídicamente a que se cumplieran las normas católicas, y contaba con procedimientos jurídicos específicos para los miembros del clero. Lógicamente el número de personas que entraban en la Iglesia aumentaba paulatinamente.
A partir de los años 50 surgieron distintas sensibilidades dentro de la Iglesia católica que acabarían con la homogeneidad y la unión total con el régimen de la etapa anterior. De acción católica surgirían el JOC y la HOAC que en los años sesentas se significarían como organizaciones sindicales de carácter católico y que lucharon dentro del movimiento obrero para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Otra sensibilidad fue la institución secular católica del OPUS DEI, creado por José María Escrivá de Balaguer. La misión del OPUS es la santificación del mundo secular y la forma de extender los valores espirituales a través de profesiones clave de la sociedad industrial, tales como la enseñanza universitaria, los negocios, las finanzas y los niveles más altos de gestión. En los años cincuenta sus miembros desembarcaron en este tipo de profesiones y a partir de 1957 dominaron los diversos gobiernos hasta 1973. Ello, junto con el carácter secretista de sus miembros y su moral tradicional, hicieron crecer la fama de elitista a esta organización. Por otra parte, a finales de los años cincuenta, miembros de la iglesia vasca y catalana empezaron a manifestarse a favor del hecho diferencial de estas nacionalidades. Después del Concilio de Vaticano II las relaciones de la Iglesia y el Estado se resquebrajaron bastante, teniendo la jerarquía eclesiástica un papel importante en la llegada de la Democracia en los tiempos finales del franquismo y en el inicio de la transición.

3.4. LOS GRUPOS SOCIALES

Esta oligarquía estaba compuesta por los grandes propietarios de tierras, la alta burguesía financiera, industrial y comercial y las altas jerarquías de la iglesia, la falange y el ejército. Estos grupos recuperaron rápidamente el poder económico, social y político que las reformas de la II República y el proceso revolucionario abierto en su zona durante la guerra civil habían eliminado o al menos puesto en un serio peligro. Su composición es bastante plural. En el mundo rural estaban adscritos a este sector los pequeños y medianos campesinos propietarios. La utilización de un discurso por parte del régimen en el que se acentuaban los valores tradicionales y la vida rural hizo que mayoritariamente apoyaran al régimen, al igual que la política proteccionista utilizada. En el mundo urbano, pertenecían a las clases medias los comerciantes e industriales enriquecidos por el mercado negro - lo que también aseguraba su alineación con la dictadura- las pequeñas burguesías urbanas, compuestas por administrativos, pequeños comerciantes e industriales...adscritas al régimen por la labor de adoctrinamiento realizada por la falange y la iglesia. Además pertenecían a este sector los cargos medios del movimiento, la Iglesia y el ejército. No obstante, la importancia cuantitativa y cualitativa de las clases medias era inferior al periodo republicano anterior y al desarrollista posterior. Este sector estaba compuesto por los jornaleros campesinos y los obreros industriales y comerciales. Es decir, por todos los asalariados. Su adscripción al régimen no era tan clara como los otros sectores sociales pero en ningún momento en esta etapa se opusieron abiertamente al régimen. La "apolitización" de estas masas trabajadoras fue consecuencia de la represión, la propaganda y la conciencia de que habían perdido la guerra.
Desde los inicios del régimen se llevó a cabo una política de sometimiento de las clases trabajadoras, donde su subordinación era manifiesta. El régimen prohibió las organizaciones sindicales y las sustituyó por los sindicatos verticales, quitó el derecho de huelga y suprimió la representación obrera en las empresas. Hasta 1958 que apareció la ley de Convenios Colectivos la fijación de las condiciones laborales era una función que recaía exclusivamente sobre el Estado. A cambio de esta situación de indefensión el régimen amplio las garantías de estabilidad en el puesto de trabajo y llevo a cabo una amplia política de protección social de claro carácter paternalista. Así a través del Instituto Nacional de Previsión se gestionaban los subsidios de vejez, el seguro obligatorio de enfermedad o las prestaciones por accidente de trabajo.

La conflictividad social fue mínima en esta etapa. La conciencia de haber sido derrotados en la guerra civil, la fuerte represión y las malas condiciones de vida llevaron a la mayoría de la clase trabajadora a mantener una actitud de pasividad y desmovilización, actitud que era fomentada por el régimen, a través de la falange, la iglesia y los espectáculos de masas (radio, toros, fútbol...). Salvo algunas huelgas, esporádicas y puntuales, en Asturias, Barcelona y País Vasco, la conflictividad social no existió en esta etapa hasta 1956. A partir de los incidentes universitarios en Madrid el protagonismo de los movimientos sociales iba a ser la clave para el aumento de la conflictividad social que hubo en la época del desarrollismo.


3.5. LOS CAMBIOS SOCIALES

A partir de los años sesenta, una vez que se había desmantelado a la oposición del interior y en plena crisis la exterior y que el régimen había conseguido romper el aislamiento internacional y en pleno desarrollo económico y social la represión se relajó y el gobierno quiso dar muestras de cierta apertura y flexibilización. En este contexto podemos hacer referencia a la ley Orgánica del Estado o la ley de prensa. También se dulcificó la legislación laboral, reconociendo los convenios colectivos, contemplando el seguro de desempleo y tolerando el derecho de huelga. Se creó la Seguridad Social, pretendiendo incorporar a la totalidad de la población activa en ella, distinguiendo dos regímenes; el general y varios especiales (autónomos, trabajadores del campo, artistas...) . Además se habían eliminado los tribunales militares, siendo sustituidos por un tribunal de orden público. Pero, a partir de 1969, el franquismo entra en crisis y el régimen reacciona volviendo a utilizar de nuevo la represión e intentando dejar "atado" una dictadura continuista con rey como forma política, una vez que Franco muriera. España entra definitivamente en la sociedad comunista debido al desarrollo económico; el aumento de los salarios produjo un aumento de la demanda de bienes de consumo, y debido al proceso de urbanización. El consumismo se produjo primero en las ciudades, seguido a gran distancia del mundo rural. Las clases medias fueron las grandes protagonistas de este fundamental cambio; el porcentaje de los ingresos dedicado a la alimentación disminuyó drásticamente y aumentó el dirigido a la adquisición de la vivienda -el pisito-, del automóvil - el seillas- los electrodomésticos, la ropa - la minifalda-, los espectáculos de masas - el fútbol o el cine-, el ocio - los bares y restaurantes- o las vacaciones - Benidorm -...

Este consumismo de las clases medias va a ser fundamental en los cambios que acarreó en el terreno de la moral, de la familia, de la juventud o de la economía ...
Estos cambios vienen acompañados de la modificación sustancial de las características propias de una sociedad tradicional como la española, en la que habían predominado las formas culturales y las pautas de comportamiento de tradición rural. En poco más de una década la sociedad se hizo mucho más moderna, más secularizada, abierta y tolerante.

Aunque el régimen ejercía un férreo control sobre las pautas socioculturales, se fue implantando una nueva mentalidad, también en el terreno religioso. Se reivindicó la libertad de pensamiento y disminuyó la práctica religiosa. Se produce un lento fenómeno de laicización, la religión católica va perdiendo progresiva y lentamente poder social. La familia empezó a experimentar cambios que se profundizarían en el futuro. La familia se consolida como nuclear (padre-madre e hijos), el carácter patriarcal empieza a discutirse (sólo un conato de inicio) por parte de los hijos y de la mujer. La juventud se lanza a dos procesos; el consumista que los homogeniza y la politización...
Durante los sesenta aumentó sistemáticamente la población escolarizada y aumentaron las inversiones del Estado en el sistema educativo. El analfabetismo disminuyó de una forma importante. La familia empezó a pasar de unidad de producción a consumo. Esta situación se consolidó y amplio con la ley de Villar Palasí. En 1970 aparece la Ley General de Educación . El espíritu de la reforma respondía a dos ideas centrales: el fomento del desarrollo económico a través de la inversión en educación y la igualdad de oportunidades en el acceso a la misma. Esta ley, tuvo como consecuencia el acceso a la educación de importantes sectores que antes no habían tenido posibilidades y, por añadidura, la pérdida de la hegemonía de la iglesia en el sector educativa, recogiéndolo el estado.

3.6. CAMBIOS DEMOGRAFICOS Y URBANOS

Debido a las mejoras en la alimentación y en la sanidad la tasa de mortalidad baja espectacularmente, convirtiéndose en una de las más bajas de Europa - debido a la dieta y a la estructura de la población-. La tasa de natalidad, debido al clima de optimismo reinante sube bastante, produciéndose el fenómeno conocido como el "baby boom". El crecimiento demográfico, por tanto, es bastante significativo. A principio de los setenta, debido a la profundización del desarrollo empieza a bajar la tasa de natalidad.

Pero los cambios demográficos más importantes se producen con los movimientos migratorios. La emigración empieza siendo exterior (a Francia, Alemania, Suiza...) el mismo año del plan de estabilización, para luego consolidarse la interior a Cataluña, Madrid, País Vasco, Comunidad valenciana, Navarra...En cuanto a la extracción social y profesional de este proceso, primero son los jornaleros los que emigran, después los pequeños propietarios muy pobres. Esta emigración interior fue tan alta que estamos ante un éxodo rural, produciéndose dos consecuencias de gran alcance. Ello supuso una profunda intensificación del fenómeno urbanizador, así como una variación de la estructura sectorial de la población activa, pasando en poco tiempo de ser un país rural a otro urbano, y de tener una economía de base agrícola a otra industrial y de servicios. Lo que llama la atención de los citados cambios es la aceleración con que se llevan a cabo. En primer lugar, las zonas receptoras tienen problemas para albergar a esa gran cantidad de emigrantes, produciéndose chabolismo en un principio y después la gran expansión de la ciudad con la creación de barrios obreros y ciudades dormitorios. Si en la autarquía el gran problema fue el hambre, en los años sesenta y siguientes el problema será la vivienda. Debido a que la expansión urbanística fue tan grande y rápida se produjo de forma descontrolada, apareciendo fenómenos especulativos, falta de equipamientos urbanos, atentados urbanísticos, etc. La otra gran consecuencia del éxodo rural fue la concentración de la población, fenómeno que había comenzado en el siglo XVIII con el reformismo ilustrado, pero que es ahora cuando tiene lugar su gran consolidación. Aparecieron dos realidades contrapuestas; una España que tiende hacia la congestión y otra a la desertización; una que atrae y otra que repele población. El interior, oeste y el sur -relativamente este último- se vacían y la población se concentra en el norte y este, con las excepciones del valle del Ebro y Madrid. Además este éxodo rural aportó la mano de obra necesaria para la industrialización en los focos más desarrollados y desencadenó el proceso de la crisis de la agricultura tradicional.

 


Carrero Blanco, ministro de Franco en la última etapa, miembro del sector más reaccionario de la iglesia

3.7. LA TRANSFORMACION DE LA ESTRUCTURA SOCIAL

El paso de una sociedad agraria a otra de tipo industrial y de servicios en la que al mismo tiempo se había generado un enriquecimiento generalizado y también una considerable desigualdad, se basaba en una estructura social mucho más diversificada y dinámica que la de la etapa anterior. El desarrollo económico produjo importantes cambios en la estratificación social. Debemos primero tener en cuenta los cambios sufridos en la estructura de la población activa que están muy relacionados con los sufridos en la del PIB. De 1,2,3 de una sociedad agraria; pasamos al 3, 2 ,1 propia de una sociedad postindustrial; ahora bien el peso del sector agrario siguió siendo muy fuerte, bastante más que en los países occidentales.

En las clases altas pierden protagonismo los grandes propietarios agrarios, ganándolo la alta burguesía industrial y financiera. Siguen teniendo el poder político y económico. Seguían formando parte de ellas la oligarquía terrateniente y financiera, los grandes empresarios de la industria y servicios, los cuerpos de elite de la administración del Estado y los mandos superiores del ejército (garantes de la pervivencia del régimen).

Las clases medias son las que sufren mayor transformación, aparecen unan nuevas clases medias compuestas por funcionarios, profesiones liberales, obreros muy cualificados, técnicos medios... que van a tener el protagonismo cuantitativo y cualitativo. Se definen las clases medias como aquellas compuestas por personal que sus ingresos son suficientes para dedicar una parte a la cultura y el ocio. El proceso de mesocratización (dominio de las clases medias) de la sociedad española, tan ansiado por el régimen, no se produjo en el forma que habían proyectado, con un crecimiento de las viejas clases medias (pequeños propietarios de los tres sectores económicos) , pues en realidad éstas decrecieron, aumentando en cambio las nuevas clases medias urbanas, que acabaron desempeñando un papel de impulso y dinamización de los procesos de modernización y de cambio socio-político. En las clases bajas también se producen dos fenómenos característicos; pérdida del protagonismo campesino y gran crecimiento de la clase obrera. En el campo desaparecen los jornaleros, salvo en Extremadura y Andalucía donde la agricultura tuvo un proceso menor de modernización, los pequeños propietarios disminuyen y aumentan las propiedades medias debido a la concentración en busca de la rentabilidad económica. Salvo Andalucía la explotaciones agrarias se convirtieron en familiares o en pequeñas empresas. En la clase obrera se produce un gran aumento, sobre todo en las áreas industriales y al mismo tiempo aparece un aumento de los asalariados y de la cualificación. Otro cambio fundamental fue la incorporación lenta y paulatina de la mujer al trabajo. No obstante, la tasa de empleo femenino es la más baja de Europa.

3.8. LOS MOVIMIENTOS SOCIALES DE OPOSICIÓN AL REGIMEN

La oposición social tuvo tres motores fundamentales que se fueron relevando con el transcurso del tiempo, al menos en cuanto a su influencia relativa. La Iglesia se distanció del régimen, siendo constantes, a partir de entonces, las fricciones con el mismo. Una parte de la Iglesia católica, cada vez más numerosa, no sólo se distanciaba del régimen, al hilo de lo apertura acordada en el Concilio Vaticano II, sino que también lo critica y pide cambios. Son los años de la HOAC , del JOC y USO, años en que las iglesias sirven de refugio a los obreros y estudiantes, años en los que es habitual la figura del "cura rojo". Estos sindicatos de inspiración católica van a servir de lanzadera del movimiento obrero. En el mundo universitario se generalizaron las protestas contra el régimen. En febrero de 1965 hubo una serie de manifestaciones contra la falta de libertad en la universidad que en algunas ocasiones fueron encabezadas por profesores, los cuales fueron separados de la cátedra, otras veces esas revueltas estudiantiles coincidieron y se unieron a las obreras como en 1969 lo que llevó al régimen a proclamar el estado de excepción La estructura política autoritaria del régimen de Franco era incapaz de resolver armónicamente la alta conflictividad que una sociedad en transformación acelerada estaba generando: surgió un sindicalismo ajeno al oficial - primero de carácter religioso; HOAC y JOC, después sindicatos de clase como CCOO que se infiltró en los sindicatos verticales y aumentó la conflictividad laboral, las huelgas. Las huelgas obreras se multiplicaron y al final del periodo tuvieron especial importancia las denominadas "huelgas por solidaridad" que rebasaban el campo de los estrictamente laboral para significar que el principal factor de conflictividad no era el trabajo, sino el régimen político.

Al principio de la década de los cincuenta había llegado al ministerio de Educación Joaquín Ruiz Giménez, procedente de Acción Católica, pero muy relacionado con los intelectuales de la época. Este promovió una línea aperturista en la Universidad; ese aperturismo fue declarado culpable de los disturbios universitarios de 1956. La muerte de Ortega y Gasset fue la ocasión para celebrar un congreso de estudiantes, al margen del sindicato universitario oficial (SEU), controlado por la falange. El enfrentamiento entre ambos grupos degeneró en conflictos callejeros. Como consecuencia de ello fueron detenidos algunos dirigentes universitarios pero de familias falangistas (Victor Pradera, Ramón Tamames, Enrique Múgica... que luego van a desempeñar un importante papel político en la transición). Junto a ellos fueron detenidos otros falangistas como Rafael Sánchez Mazas o Dionisio Ridruejo. Los incidentes de 1956 son considerados un punto de inflexión en la conflictividad del régimen. A partir de aquí, la verdadera oposición al régimen la van a ejercer los movimientos sociales.


Reunión de la platajunta, que agrupaba a todas las fuerzas democráticas de oposición

 


IV. LA OPOSICION AL FRANQUISMO

La dictadura de Franco, como toda dictadura, se caracteriza políticamente por la concentración de poderes en el Caudillo, la prohibición de los partidos políticos y sindicatos de clases y la ausencia de derechos y libertades para los ciudadanos. Terminada la guerra no llegó la paz, sino la victoria, siendo el gran objetivo del franquismo eliminar los aspectos políticos y sociales que había representado la segunda república. Dentro de este contexto la eliminación de la oposición tuvo un papel importante. Para llevar a cabo esa labor y neutralizar a la oposición se siguen dos instrumentos; la represión y la propaganda, combinándolos siempre, pero con el protagonismo de uno sobre el otro dependiendo de las circunstancias. La alternativa democrática que representaba la segunda república para resolver los viejos problemas españoles, desde un punto de vista regeneracionista, y de paso conseguir la modernización de España fracasó en una situación fuertemente polarizada que nos condujo a la guerra civil. Ésta es ganada por los autodenominados nacionales, estando al frente de la dictadura instaurada cerca de cuarenta años. (1939-1975).

 

4.1. CARACTERÍSTICAS GENERALES

Las características y el tono general de la oposición al franquismo va a ir cambiando a lo largo de los cerca de cuarenta años que dura el régimen. Si en un primer momento el protagonismo va a recaer en la oposición exterior, la que se encontraba en el exilio, los partidos que habían formado parte de la república, a partir de 1951 está va perdiendo fuerza y va a ser sustituida progresivamente por la interior, además de tener más protagonismo los movimientos sociales que los propios partidos políticos. La respuesta del régimen va a seguir un proceso paralelo; hasta la década de los cincuenta la represión va a ser durísima, para relajarse a partir de aquí, hasta el final del régimen que vuelve a recrudecerse.

No obstante, la oposición va a presentar algunas características invariables a lo largo del periodo. Por un lado, la división y las tensiones internas son muy frecuentes, al igual que había pasado en la época de la república, estableciéndose dos grupos diferenciados claramente, uno liderado por el PCE que intenta aglutinar a toda la oposición y otro liderado por el PSOE que intenta excluir al PCE y restarle protagonismo. Por otra parte, desde el principio se va a establecer una dicotomía clara entre la oposición del interior y la del exterior, triunfando la primera.

4.2. 1939-1951. MAQUIS Y REPRESIÓN

Son los años de la autarquía, de la miseria, la pobreza, el estraperlo, las cartillas de razonamiento y de la brutal represión. Franco somete a la oposición a una represión durísima con un carácter militar, de tal forma que Paul Preston llama a esta etapa la del "terror estatal". Por otra parte, la oposición tiene la esperanza que primero la segunda guerra mundial y después el aislamiento internacional sean las circunstancias propicias para acabar con el régimen. Es delito no sólo participar en un partido o asociación que no estuviera integrado en el movimiento, sino también la crítica a la iglesia, al régimen o la participación en huelgas o manifestaciones. Estos delitos políticos son juzgados por los tribunales militares. En el interior aparecen "Los Topos" y guerrilleros que huyen de la represión del régimen y albergan la esperanza de su derrota, refugiándose en la montaña; los maquis. Estos maquis van a sufrir posteriormente un proceso de degeneración acercándolos a formas de bandolerismo. A partir de 1951 fueron erradicados pero entre 1939 y 1951 hubo unos 10.000 maquis en España fundamentalmente en las zonas montañosas de Asturias, León, Sistema Ibérico y Andalucía. En 1944 el PCE organizó una especie de ejército con maquis y guerrilleros que pretendían invadir y "liberar" a España entrando por los Pirineos desde Francia. La operación fracasó y fueron derrotados en el Valle de Aran. Fundamentalmente, comunistas y anarquistas fueron las fuerzas que en los años cuarenta tomaron parte en la resistencia armada al régimen franquista.
En lo que respecta a la fuerzas que apoyan al régimen hubo poca disidencia. Algunos brotes en los falangistas que se oponían a su absorción dentro del "movimiento nacional" que fueron cortado de raíz y el intento de los monárquicos agrupados en torno a D. Juan de Borbón de volver a una monarquía constitucional, opción apoyada por las potencias internacionales y hecha pública a través del Manifiesto de Laussana, en 1945. En Agosto de 1945 se nombra en México un nuevo gobierno republicano. Pero pronto surgieron divisiones internas, el tema central de discusión era si la oposición al general Franco debía plantearse desde unas premisas estrictamente republicanas o no. La estrategia del PSOE llegaba, incluso, a contemplar la posibilidad de una colaboración con los monárquicos, como querían las potencias democráticas.

4.3. 1961-1962. LA OPOSICION DE TRANSFORMA

Las circunstancias internacionales cambian bruscamente la situación interior. La guerra fría hace que progresivamente se vaya acabando el aislamiento internacional de España y por tanto la esperanza de que las potencias internacionales obligaran a Franco a abandonar la dictadura militar. La represión también se relaja, los tribunales militares son sustituidos por tribunales de orden público (TOP). La hegemonía de falangistas y católicos tradicionales dejan paso a los tecnócratas del Opus Dei. El año de 1956 se considera como el punto de inflexión en la oposición al régimen. A partir de ese momento se evoluciona hacia formas más sociales, centrándose en la movilización de sectores católicos, el mundo universitario, además de la participación de los intelectuales, los trabajadores, y algunos sectores del nacionalismo periférico, por este orden. En 1956 ocurren disturbios y manifestaciones en el mundo universitario. El movimiento obrero expresará su disconformidad con el régimen por medio de la actividad huelguística. El plan de estabilización empeoró las condiciones de vida de los trabajadores y en 1962 hay un rebrote de huelgas mineras en Asturias; la lucha obrera iniciaba su andadura. En Cataluña y en el País Vasco fueron las zonas donde la oposición fue más activa. En 1959 y 1960 hubo protestas en Barcelona; Jordi Pujol fue detenido y se convirtió en la figura más destacada del catalanismo. En el País Vasco apareció ya en estas fechas una actitud contestaria en el clero y el nacionalismo se radicalizó profundamente, en 1959 nace ETA como una escisión del PNV.
Pero, insistimos, la novedad más importante en lo que se refiere a la oposición durante estos años fue la aparición de nuevos grupos en la segunda mitad de los años cincuenta, como consecuencia de los sucesos universitarios de 1956, empezando a ganar protagonismo la oposición interior de carácter social y perdiéndolo los partidos políticos y, sobre todo, la oposición en el exilio.

La izquierda, el PCE sobre todo, acuñaron en esta etapa el concepto de “Reconciliación nacional”, a la vista de su fracaso militar. Este término significa que había que superar el franquismo y tras un gobierno provisional, llegar a una democracia con la participación de todas las fuerzas y superando el enfrentamiento surgido en la guerra civil. Esta idea es expresada por Azaña en su famoso discurso de Barcelona en 1938; el de las tres "P"; paz, piedad y perdón. Luego el PSOE en la década de los cuarenta intentó llevarlo a cabo y llegó a establecer conversaciones con los monárquicos de D. Juan, pero también fracaso. El PCE lanzó esta idea a partir de la década de los cincuenta y la quiso plasmar en una llamada jornada de Reconciliación nacional que tuvo lugar el 5 de mayo de 1958. La iniciativa resultó un rotundo fracaso. Habría que esperar hasta la llegada de la transición para que esta idea se impusiera en la sociedad y en la política española. El partido comunista, surgido de una escisión del PSOE en la década de los veinte, empezó a tener protagonismo en la guerra civil, gracias a sus relaciones con la URSS y al apoyo que ésta le prestó a la República española. Durante la dictadura fue el partido hegemónico, el más activo y el que consiguió movilizar a un número mayor de ciudadano. Las adhesiones venían no solo del mundo comunista, sino de casi todos los sectores opositores al franquismo. Su predominio fue tal que durante la última etapa del franquismo, se le llamaba "El partido". Durante la transición jugó un papel muy importante y su concepto de "reconciliación nacional" lo llevó a la práctica. No se puede entender la transición española sin el apoyo y la moderación del PCE. No obstante, en esta transición perdió la batalla por la hegemonía de la izquierda con el PSOE. Ello se explica entre otras causas, por la pérdida de influencia y de prestigio del comunismo en la escena internacional, por la mayor moderación del PSOE y por el mayor acercamiento de este a las clases medias. En la actualidad es el partido hegemónico de IU; la segunda fuerza de izquierdas en la política española.


4.4. 1962-1973. LA OPOSICION DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Es la década del gran desarrollo económico, pero también de los grandes cambios sociales, culturales y políticos. El régimen que cambia el lastre del nacionalismo católico por el desarrollismo no está dispuesto a abrirse políticamente a formas más acorde con este desarrollo económico, social y cultural. La oposición, por tanto, conoce un desarrollo espectacular. Las tendencias que se apuntaron en los años cincuenta se consolidan. El protagonismo de la oposición interior es abrumador. El régimen se hace más permisivo, más seguro como está en esta época de bonanza económica, pero sobre todo se pasa definitivamente de una oposición de carácter político a otra con un carácter más social. Una oposición cuyos miembros no tenían nada que ver con los vencidos en la guerra civil.

Por lo que se refiere a las fuerzas políticas siguen destacando el PCE y el PSOE. El PCE, el más activo, utilizó a CCOO y las huelgas obreras como elemento desestabilizador del sistema y la estrategia de "reconciliación nacional"; unir a todo el país bajo un gobierno provisional que convocase elecciones para decidir el sistema de gobierno. En 1963 su militante Julian Grimau fue ejecutado, sería la última víctima mortal de la represión, a partir de aquí la represión se hizo más legal como el proceso 1001 en el que numerosos dirigentes de CCOO fueron condenados a la cárcel. La desestalinización en Rusia, la invasión de Hungría, el eurocomunismo... provocaron una profunda división en su seno y la expulsión de destacados dirigentes, siguiendo Santiago Carrillo como líder claro. El PSOE también sufrió una profunda división. La dirección del partido, residente en el exterior, mantenía posiciones ancladas políticamente en la Segunda República y en la guerra Civil. El sector del interior era más realista propugnando la colaboración con todos los grupos políticos y la monarquía parlamentaria como opción más viable. El triunfo del sector del interior (Felipe González, Guerra, Redondo...) sobre el del exterior (Llopis) se producirá en en 1974, en el Congreso de Surennes. Los nacionalismos periféricos, sobre todo el catalán y vasco, unieron sus reivindicaciones nacionalistas con las demandas democráticas. En el centro político aparecieron partidos como los democristianos de Gil Robles, los liberales de Dionisio Ridruejo, los monárquicos de D. Juan, los socialdemócratas de Ruiz Giménez...Por otra parte, empezaron a aparecer grupos terroristas que cometían acciones de ese tipo como ETA, FRAP, GRAPO...La clase media en un proceso denominado "fascismo de consenso" por Renzo, mezcla de conformismo y adaptación que la caracterizó desde mediados de los cincuenta, no se sumó a ninguno de los partidos de la oposición.

4.4.1. EL CONTUBERNIO DE MUNICH

Denominador común de todos los grupos opositores va a ser el europeismo de todos sus componentes. El tratado de Roma se ha firmado en 1959 y se ha creado la CEE, Europa se presentaba entonces como un ideal de convivencia democrática.
La reunión de Munich de un centenar de personas procedentes del exilio y del interior fue el acto más sonado de oposición política en los años sesenta. Su objetivo era debatir una resolución sobre "España y Europa", pero tuvo una significación especial no sólo para demostrar que los propósitos de la oposición resultaban coincidentes con las instituciones de la Europa que está naciendo, sino, sobre todo, porque por vez primera se daba la impresión de que había cicatrizado definitivamente la Guerra Civil entre los españoles. Los tres personajes más importantes en la reunión, Rodolfo LLopis, Joaquín Ruiz Giménez y Salvador de Madariaga, procedían de mundos políticos distintos y simbolizan un primer intento de coincidencia entre los socialistas y los monárquicos, que luego no va a tener continuidad, pero sobre todo representa un intento de superar el franquismo por el consenso y la moderación; la vía que quince años más tarde será la utilizada. El partido comunista y el FELIPE no acudieron. La reacción del franquismo no se hizo esperar y pareció desproporcionada. Se suspendió parcialmente el fuero de los españoles y los asistentes procedentes de España fueron obligados a exiliarse o fueron confinados, mientras que se organizaban manifestaciones contra esta supuesta injerencia exterior con la colaboración interna, importante fue la de la plaza Oriente, que como siempre, se volvieron escuchar justificaciones del tipo "conspiración judeo-masónica-comunista". La prensa oficial y el aparato propagandístico del régimen calificó lo sucedido de "contubernio" .


4.4.2. LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

Mayor importancia aún que la reunión de Munich lo tuvo el relevo de la oposición política por la oposición de carácter social, tendencia ya apuntada en la anterior etapa. La oposición social tuvo tres motores fundamentales que se fueron relevando con el transcurso del tiempo, al menos en cuanto a su influencia relativa. La Iglesia se distanció del régimen, siendo constantes, a partir de entonces, las fricciones con el mismo. Una parte de la Iglesia católica, cada vez más numerosa, no sólo se distanciaba del régimen, al hilo de lo apertura acordada en el Concilio Vaticano II, sino que también lo critica y pide cambios. Son los años de la HOAC , del JOC y USO, años en que las iglesias sirven de refugio a los obreros y estudiantes, años en los que es habitual la figura del "cura rojo". Estos sindicatos de inspiración católica van a servir de lanzadera del movimiento obrero. En el mundo universitario se generalizaron las protestas contra el régimen. En febrero de 1965 hubo una serie de manifestaciones contra la falta de libertad en la universidad que en algunas ocasiones fueron encabezadas por profesores, los cuales fueron separados de la cátedra, otras veces esas revueltas estudiantiles coincidieron y se unieron a las obreras como en 1969 lo que llevó al régimen a proclamar el estado de excepción La estructura política autoritaria del régimen de Franco era incapaz de resolver armónicamente la alta conflictividad que una sociedad en transformación acelerada estaba generando: surgió un sindicalismo ajeno al oficial - primero de carácter religioso; HOAC y JOC, después sindicatos de clase como CCOO, liderada por Marcelino Camacho, que se infiltró en los sindicatos verticales y aumentó la conflictividad laboral, las huelgas. Las huelgas obreras se multiplicaron y al final del periodo tuvieron especial importancia las denominadas "huelgas por solidaridad" que rebasaban el campo de los estrictamente laborales para significar que el principal factor de conflictividad no era el trabajo, sino el régimen político.

4.4.3. LA OPOSICION DE LA IGLESIA

El Concilio Vaticano II, celebrado en la década de los sesenta, conmovió las estructuras y las conciencias del mundo católico. En este concilio se abogaba por los principios de tolerancia y por el respeto de las libertades y derechos personales. Franco nunca comprendió, ni compartió los principios de Vaticano II. La iglesia española, prácticamente unánime en su apoyo a la dictadura durante los años cuarenta y cincuenta, se dividió en la década de los sesenta. Una parte seguía siendo partidaria del nacional-catolicismo, de continuar la tarea de recristianización de España en contraposición a la política llevada a cabo por la segunda república. Pero hubo otra parte, que asumió el espíritu de Vaticano II y que progresivamente se iba a imponer. La avanzadilla fueron el JOC y la HOAC. Esta segunda línea se aproximaba más a los problemas del mundo obrero, apoyando reivindicaciones sociales y nacionalistas (sobre todo en Cataluña y País Vasco). La figura más destacada de esta segunda línea fue Monseñor Enrique y Tarancón, que llegó a ser presidente de la Conferencia Episcopal española. Él presidió la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes en 1971, de la que salió una petición a las autoridades sobre la concesión de libertades políticas y sindicales, se abogaba por la paz y la reconciliación nacional y se pedía perdón por el papel de la Iglesia desde la guerra civil a la actualidad. Desde entonces la consigna del bunker fue "Tarancón, al paredón". En el mes de marzo de 1974 surgió el conflicto más importante entre la Iglesia y las autoridades franquistas por el caso Añoveros. Este era obispo de Bilbao y pronunció una homilía en la que aludía a las peculiaridades históricas y personalidad diferenciada del pueblo vasco. Las autoridades reaccionaron radicalmente y pretendieron expulsarlo de España. Esta expulsión fue frenada ante la amenaza de excomunión del propio Franco por parte de la Iglesia. Franco, al fin, cedió, pero la ruptura moral con una parte de la Iglesia estaba prácticamente consumada. Y es que la Iglesia española, cuyas cúpulas dirigentes se habían rejuvenecido, habían realizado ya su propia transición cuando llegó el momento de la transición política al morir Franco. De hecho en la transición, la Iglesia española apostó decididamente por un sistema democrático. El viejo problema de la religión en España estaba empezando a solucionarse.

 

4.5. 1973-1975 EL PROTAGONISMO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Es la etapa de la crisis del franquismo, donde la crisis económica y la política (Franco se encontraba anciano y enfermo) coinciden. El fin del franquismo se ve cerca y toda la oposición se prepara y realiza movimientos para estar preparados para la llegada del nuevo sistema que la sociedad demandaba. ETA asesina a Carrero Blanco en 1973 con lo que se corta la posible continuidad del régimen, éste reacciona endureciendo su postura y volviendo a una represión durísima. Dentro del régimen aparecen dos posturas claramente diferenciadas; los aperturistas y el bunker. La situación de protesta se generalizó alcanzando desde la Universidad a las fábricas, y las manifestaciones y las huelgas se sucedieron por doquier. Además de conflictos obreros -la represión fue más dura, como el Proceso 1001 contra CCOO-, hubo un incremento de los atentados terroristas y de lucha callejera de extrema derecha protagonizada por el Bunker, y sobre todo, por Fuerza Nueva. El terrorismo de izquierdas de ETA, FRAP o el GRAPO aparece con mucha fuerza. La sociedad dominada por las clases medias, desarrolladas y cultas demandaba cambios democráticos. En Junio de 1974 se constituyó la Junta Democrática que estaba liderada por el PCE de Santiago Carrillo e integró al partido socialista popular de Tierno Galván, Comisiones Obreras y otros partidos de menor importancia y personas independientes (carlistas, García Trevijano...). Poco después se creo la plataforma para la convergencia democrática que estuvo liderada por el PSOE y en ella se integraron también el PNV, algunos partidos regionalistas, Izquierda Democrática de Ruiz Giménez y Unión Social Demócrata del antiguo falangista Dionisio Ridruejo. Las reivindicaciones eran las mismas, salvo que la Plataforma tenía un carácter más federalista y sus reivindicaciones nacionalistas eran más profundas. Al final se unieron en "la Platajunta" . Pero no dio tiempo a nada, porque Franco moría el 20 de noviembre de 1975.

El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, dos días mas tarde era coronado don Juan Carlos I como rey de España. En esas circunstancias la transición española va a resultar especialmente difícil, pero se va a llevar a buen puerto gracias al espíritu de consenso que caracterizó a esta etapa, como lo prueba por ejemplo los pactos de la Moncloa o la misma Constitución. Por un lado, los cambios sociales y económicos producidos en la década de los sesenta con la aparición de una mayoritaria clase media demandaban un sistema democrático, por otro, la memoria histórica de los españoles recomendaba que ese cambio o transición se hicieran de una forma pacífica y basada en el consenso para no repetir los errores del pasado.


 

 



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